Calentando, antes del arranque del Mundial
El festejo del Día del Trabajador del año próximo estará atravesado por la campaña para los comicios presidenciales, además de las cuestiones provinciales.
El festejo del Día del Trabajador del año próximo estará atravesado por la campaña para los comicios presidenciales, además de las cuestiones provinciales. Un año antes, algunos partidos decidieron, ayer en Córdoba, hacer un precalentamiento organizando actos masivos, pensando en el año que viene, convencidos de que en pocos días más, las expectativas sociales se centrarán en el Mundial de fútbol de Brasil. Luego del convulsionado fin del año pasado, José Manuel de la Sota encabezó la primera convocatoria política masiva. Aunque no lo admite de manera concreta, el gobernador está enfrascado en su voluntad de buscar proyección nacional, para participar en la carrera por la sucesión de Cristina Fernández.Hoy los sondeos nacionales no le sonríen, pero sus asesores no pierden el optimismo y afirman que el gobernador recién arrancó su campaña. Mientras tanto, De la Sota no puede descuidar dos frentes: su gestión y la por ahora incipiente interna en el PJ cordobés.En la otra vereda, Luis Juez trata de aprovechar las dificultades en la gestión delasotista y del intendente Ramón Mestre para tratar de resucitar al Frente Cívico, como una alternativa a los dos partidos tradicionales.Con sus denuncias contra el intendente capitalino, Juez voló todos los puentes para un acuerdo general con el radicalismo. El exintendente trata de repetir la fórmula que casi lo convierten gobernador en 2007: apuntarles a los sectores desencantados del peronismo y del radicalismo. La pregunta, sin respuesta, es la misma de años atrás, ¿le alcanzará?El kirchnerismo, en tanto, mostró ayer dos caras de una misma moneda: algunos de sus sectores tiene capacidad de movilización, pero la unidad es una moneda que aún no cotiza entre los K cordobeses. No hay un claro referente provincial y todos están muy pendientes de las decisiones que se toman en la Casa Rosada. Y así es difícil construir liderazgos locales.

