Balance de un mes en el que recalculamos todo
A lo largo de este período publicamos todo el abanico de reacciones de la gente cuando se siente en peligro. Alberto Fernández: Si lo necesita, ayudaremos a Córdoba a pagar salarios
Los neurocientíficos lo explican con claridad: en situaciones críticas, nuestro cerebro se activa de manera distinta de como trabaja en su modo frecuente. El sistema neuronal enciende nuestras alarmas y nos permite actuar con rapidez, casi de manera automática, aunque actuar así no siempre implica hacerlo de manera correcta.
El peligro inminente activa esos mecanismos y, por ejemplo, hace que alguna gente se sienta amenazada por un vecino médico, cuando es todo lo contrario. O que vacíe las góndolas del súper.
En este mes de aislamiento obligatorio que se cumple mañana, publicamos no sólo cifras, datos, medidas oficiales y resoluciones, sino múltiples historias que muestran todo el abanico de reacciones de las que son capaces las personas cuando están en riesgo o temen por su vida. A lo largo de este mes, exhibimos los extremos de tal abanico: desde los detenidos por violar la cuarentena hasta el papel de profesionales de la salud que se la juegan en las trincheras de la lucha contra el virus.
Sin dudas, en estos sorprendentes 30 días, se cocinó la base de la sociedad que se construirá de aquí en adelante.
Durante este período, hubo ocasiones en que discutimos en la Redacción si la tapa o las notas de apertura debían enfocarse más hacia lo sanitario, hacia lo económico o hacia lo social.
A veces primó una idea, a veces otra. El saldo es un equilibrio que brinda una postal amplia de la evolución de la pandemia en la provincia, en el país y en el mundo.
Las entrevistas que ocupan esta edición –una de ellas, nada menos que con el Presidente– empiezan a arrojar pistas sobre lo que viene: cómo seguirá la cuarentena, cómo se imagina una salida del aislamiento, qué pasará con la deuda argentina –que nos reperfilará también como país– o con la relación entre Córdoba y la Nación.
Está claro que no hay recetas universales para aplicar y que lo que funcionó en un país no necesariamente se puede replicar en otro.
Hay, sí, una enseñanza fundamental: como periodistas, como funcionarios o como vecinos, a veces conviene contar hasta 10 antes de reaccionar como nos pide nuestro cerebro en modo alarma.

