Aprovecharon que lo normal había dejado de serlo
Macri y Schiaretti lograron darles carácter extraordinario a algunos anuncios después de casi una década de aislamiento de la Nación con Córdoba. Ratificaron sintonía política entre ambos, a los que se suma el respaldado Mestre.
En el lugar en el que el noviazgo fue más intenso, la luna de miel parece gozar de un vigor que le corresponde. Mauricio Macri vino a Córdoba a rendirle tributo a una decisión ciudadana que resultó determinante para que sea hoy Presidente.Aquel voto amplio en primera vuelta y arrasador en el balotaje tuvo, entre otros efectos, la unificación de tres gestiones de origen partidario diferente como si fuesen del mismo signo político: la nacional, la provincial y la de la ciudad de Córdoba.Macri, Juan Schiaretti y Ramón Mestre se tratan entre sí mucho mejor de lo que se tratan aquellos que pertenecen al mismo espacio político. Los urgen las necesidades, pero también el voto popular, que registró allá por finales de noviembre del año pasado el pronunciamiento más contundente de la historia democrática cordobesa.Los tres se ocupan en cada aparición pública de recordar las razones por las que se llegó a aquella decisión ante las urnas: casi ocho años de inexplicable discriminación y condena del Gobierno nacional a la provincia. Cristina Fernández intentó cercar y aislar a José Manuel de la Sota y terminó bombardeando a todos los cordobeses. Se lo cobraron.Por eso, Macri se lució con muy poco. Que la Nación repare o amplíe rutas que son nacionales, autorice el financiamiento para una obra de gas, se haga cargo de construir un puñadito de casas, aporte sumas para nada millonarias para prevenir inundaciones deberían ser cuestiones tan normales y corrientes que no merecerían más que una gacetilla oficial de comunicación.Pero después de casi una década en lo que lo normal y corriente se esfumó como por arte de magia, Macri y Schiaretti pudieron ponerles pompa y boato a simples anuncios de gestión. No fue magia, como nos enseñó Cristina.El Presidente habló de plazos y dijo que descontaba que todos los emprendimientos enumerados estarían listos en tres o cuatro años.Eso también parece lógico y no digno de ser recordado, pero esas palabras cobran un especial significado si se tiene en cuenta que varias de las obras mencionadas por Macri y Schiaretti forman parte del elenco estable de anuncios, año tras año, gestión tras gestión, campaña tras campaña.Para no afectar la armonía de la luna de miel, ambos dejaron de lado temas conflictivos como los reclamos que tiene Córdoba con la Nación o la refinanciación de las deudas que tiene la Provincia con el Gobierno central.Y pusieron estas cuestiones bajo el paraguas de la discusión general entre presidencia y los gobernadores, que se agitó después de la decisión de aumentarle los recursos coparticipables a la Capital Federal. Esa determinación irritó hasta a los gobernadores de Cambiemos, como el correntino Ricardo Colombi, y les juntó las cabezas a los gobernadores peronistas que venían medio dispersos en el contexto de la discusión poskirchnerista en el Partido Justicialista.Schiaretti no sólo no fue a aquella reunión en San Juan, sino que se mantiene bien distante del planteo de sus compañeros colegas.Macri intentó patear la pelota afuera ante el abroquelamiento de los gobernadores, cuando condicionó el reparto de fondos a la eficiencia de cada mandatario, criterio inaplicable para una discusión como la que se viene por la coparticipación. Lo que sí anticipa el Presidente es que buscará negociar uno por uno con los gobernadores, ya que es la única manera que tiene de imponer condiciones. Apoyo El tercer integrante del trío, el intendente Mestre, no recibió ningún anuncio concreto, pero sí el respaldo más esperado para su controvertido ente autárquico. Macri fue con los tapones de punta contra el Suoem de Rubén Daniele, el escollo más importante que tiene el organismo con el que Mestre pretende prestar el servicio de recolección de residuos y realizar las obras de mayor envergadura. El gesto presidencial no fue menor, fundamentalmente después de algunos tironeos domésticos en la coalición Cambiemos por el reparto de los cargos nacionales en Córdoba.

