Alfonso Prat Gay: Las provincias no tienen el recurso de la Nación, que es la maquinita de la emisión
El economista de la Coalición Cívica alertó sobre las consecuencias que tendrán los estallidos sociales en el país. Auguró que, de continuar con la misma lógica, el Gobierno seguirá con una “inflación superior a esta”.
Recién concluido su mandato como diputado nacional, Alfonso Prat Gay estuvo en Córdoba para disertar sobre "Los desafíos de la economía que viene" en la Facultad de Ciencias Económicas, junto con el exdecano Alfredo Blanco y el director del Cippes, Alfredo Schclarek Curutchet. También se reunió con miembros de una de las líneas internas de la Coalición Cívica local. Y dialogó con La Voz del Interior sobre la situación política y económica en el país. –¿Por qué cree que se produjeron los saqueos? –El conflicto policial en algunas provincias se da en el marco de la mayor recaudación de la historia. Las dificultades sociales, que son el caldo de cultivo de los saqueos, quizás agitados por algunos, también. La pregunta es ¿qué hicieron con todos esos fondos cuando sobraron los recursos fiscales, las reservas y se crecía? ¿No pudieron atender estos problemas? La foto de este conflicto es la de un Gobierno que durante mucho tiempo tiró la basura debajo de la alfombra, no se hizo cargo, y generó la ausencia del Estado de lugares donde tendría que estar. –Respecto del reclamo salarial de los empleados públicos. ¿Qué puede pasar con las provincias el año que viene? –No se puede generalizar, pero muchas de las provincias que anunciaron estos aumentos de urgencias, apretados por las circunstancias, no tenían los recursos una semana atrás y no los van a tener ahora. Si eso se extiende al resto de la administración pública, va a ser una situación en la cual los gobiernos provinciales prometen lo que no pueden cumplir. Y las provincias no tienen el recurso del Gobierno nacional que es la maquinita de la emisión. Creo que las provincias van a requerir cada vez más el apoyo del Estado nacional. La Nación tiene su propio déficit y pareciera ser que la variable de ajuste va a ser la emisión y en esa lógica de comprar tiempo, el Gobierno irá adelante con una inflación superior a esta. –¿Cómo evalúa el tema social en este contexto? –Venimos advirtiendo desde hace tiempo que desde 2007 no hubo avances en la cuestión social. El Gobierno prefiere mostrar los números del Indec, decir que no hay indigencia, que en el Chaco no hay pobreza. Las mediciones más serias dicen que hay 10 u 11 millones de personas, un 25 por ciento de la población en esta situación, a pesar del fuerte crecimiento, de la asignación por hijo. La situación social, sin duda, es delicada. Detrás del reclamo de las fuerzas de seguridad, inaceptable en su modo, hay una cuestión para reflexionar que es que si un policía que arriesga su vida cobra cinco o seis mil pesos por mes, hay un problema de asignación de recursos. Creo que este Gobierno ya no tiene los recursos políticos, de gestión, ni siquiera morales para reconfigurar y revertir esa situación. Es una responsabilidad de la oposición de trabajar de cara a 2015, coincidir en programas y dejar de lado egoísmos para ofrecer una alternativa de gobernabilidad a la población. –¿Será factible implementar medidas como reducción de subsidios o eso aumentaría la conflictividad social? –Todo depende de cómo lo hagan. Desde que asumió Cristina la factura se duplicó en términos reales, es una medida muy regresiva porque los que más consumen esos servicios son los que más tienen y es tremendamente unitaria porque está concentrada en la ciudad de Buenos Aires y la región metropolitana. La pregunta es si el Gobierno va a intentar hacer algo. En la Coalición Cívica venimos diciendo hace rato que no sirve subsidiar a todos por igual. Y en algún punto, el Gobierno está subsidiando el despilfarro. –En el tema inflación, ¿tiene hoy el Gobierno herramientas para controlarla? –Creo que no tiene la voluntad de hacerlo, los instrumentos siempre están a mano. El Gobierno ha optado por la vía de la inflación, porque le resulta más fácil. Es un impuesto que no se coparticipa, que nadie lo legisla y que ellos cobran, pero como está difuso en todos los precios pueden decir que es culpa de los empresarios. Además, la dinámica inflacionaria es beneficiosa para ellos en casos puntuales como la discusión de Impuesto a las Ganancias, les permite cobrar cada vez más impuestos por la nominalizad. –Desde el Gobierno siempre se rechazó esta idea señalando que la oposición quiere un ajuste. –Pero el peor ajuste es el de la inflación, porque la pagan los menos privilegiados. –¿Es posible bajar la inflación sin poner un freno a la economía? –Sí claro, pero para eso hace falta confianza. Si hubiera confianza se puede bajar sin poner un freno, pero esto es lo que están haciendo. Si se miran los números, hace 18 meses que el empleo privado no crece. Ellos lograron el peor de los mundos, crecimiento muy bajo e inflación muy alta. –¿Qué pasa con el tema cambiario? ¿Se necesita una devaluación? –La cuestión es mucho más profunda que el ritmo de devaluación. Es el modelo macroeconómico del cual el mercado de cambios es una consecuencia. El problema es que la devaluación sin un marco económico que la acompañe no resuelve el problema, sino que lo profundiza, porque el exportador que estaba viendo el momento para vender, espera. Eso provoca menos venta de exportadores, más compra de importadores. Y de vuelta el peor de los mundos: están todas las malas noticias de la devaluación sin ninguna de las buenas noticias que podría traer un reacomodamiento de precios.

