Alberto y la más apretada victoria del peronismo
No es un dato menor, ya que las experiencias históricas del peronismo demuestran que siempre han tenido apoyo del sindicalismo y un potente apoyo de mayorías parlamentarias.
Podría decirse que el triunfo de Alberto Fernández es la más apretada victoria electoral conseguida por el peronismo en una elección presidencial desde el surgimiento del movimiento, hace ya casi 75 años.
Los números del escrutinio provisorio dicen que el exjefe de Gabinete alcanzó el sillón de Rivadavia con el 48,1 por ciento de los votos, lo que representa menos de siete puntos de diferencia respecto del presidente Mauricio Macri, que subió a 40,37 puntos.
Desde la elección de 1946, cuando Juan Domingo Perón fue elegido presidente por primera vez, no hay antecedentes de una victoria presidencial peronista por tan escaso margen.
Al mismo tiempo, hay que destacar que el contendiente de Fernández, Macri, consiguió también una marca histórica, por ser desde 1983 el candidato presidencial derrotado con menor diferencia porcentual respecto del ganador.
Macri superó –por centésimas– hasta al mismo dirigente peronista Ítalo Luder, quien en 1983, cuando parecía que el justicialismo volvía al poder, fue derrotado por Raúl Alfonsín, pese a obtener un altísimo 40,16 por ciento.
Los números históricos de los presidentes peronistas muestran que casi siempre se impusieron por diferencias notables.
En 1946, Perón ganó con el 52,84 por ciento, alejándose 10 puntos del registro conseguido por el candidato radical José Tamborini.
En su reelección, en las elecciones de noviembre de 1951, Perón ganó con el 63,40 por ciento de los votos y le sacó una eternidad de más de 30 puntos de diferencia al radical Ricardo Balbín, quien obtuvo sólo el 32,28 por ciento de los sufragios.
Para su tercer período presidencial, Perón ganó las elecciones de 1973 con otra diferencia astronómica, con su mujer María Estela Martínez, “Isabelita”, como compañera de fórmula. Obtuvo 61,85 puntos, mientras Ricardo Balbín quedó esta vez 37 puntos abajo, con el 24,2 por ciento.
En 1989, Carlos Menem triunfó con el 48,51 por ciento de los votos y le sacó más de 10 puntos al candidato radical, Eduardo Angeloz, que sumó 37,1 por ciento.
En 1995, Menem repitió la victoria, esta vez con un 49,94 por ciento de los votos, mientras que José Octavio Bordón quedó más de 20 puntos abajo: sólo sumó el 29,3 por ciento de sufragios.
Las elecciones presidenciales de 2003 fueron las más inusuales, porque Néstor Kirchner se transformó en presidente pese a haber perdido la primera vuelta frente a otro peronista, el mismo Carlos Menem, por dos puntos de diferencia: 22,25 por ciento del patagónico frente a 24,45 por ciento del riojano. Menem renunció y Kirchner fue presidente pese a su modesta performance.
En 2007, Cristina Fernández ganó con el 45,28 por ciento, pero le sacó más de 20 puntos de diferencia a Elisa Carrió, que sólo consiguió el 23,05 por ciento.
Cristina consiguió su reelección en 2011, con más del 54 por ciento y 37 puntos de diferencia sobre Hermes Binner.
Por estas cifras es que Alberto Fernández es el presidente peronista con menor diferencia sobre su competidor principal desde la aparición del peronismo.
No es un dato menor, ya que las experiencias históricas del peronismo demuestran que siempre han tenido apoyo del sindicalismo y un potente apoyo de mayorías parlamentarias.
Esto último no le sucederá a Alberto, dado el alto porcentaje de votos obtenido por Macri, y ello se traducirá en una fuerte presencia legislativa de la oposición. Será una experiencia histórica nueva.

