Catorce meses atrás, Alberto Fernández recompuso su relación personal y política con Cristina Fernández. El exjefe de Gabinete terminó siendo el principal candidato del Frente de Todos, ungido por la propia expresidenta. Pero este acuerdo político no se nota en los equipos de campaña de los integrante de la fórmula. Cada uno se rodeó de su gente de confianza y tienen estrategias de campaña distintas.
Ni comparten espacio físico. Cristina sigue yendo a diario a su búnker del Instituto Patria porteño (calle Rodríguez Peña), pero su candidato presidencial armó su comando de campaña en barrio San Telmo, en la calle México, donde trabaja con gente de su confianza.
Aunque dicen que fue acordado, tienen estrategias distintas de campaña. Alberto hace la tradicional, recorriendo el país para encabezar actos y hablar con los medios, mientras que Cristina tiene apariciones esporádicas, con la excusa de presentar a su libro Sinceramente.
Alberto Fernández es un dirigente porteño y se rodeó con gente del Grupo Callao, que fundó antes de sumarse al kirchnerismo con Néstor Kirchner, a fines de 2001.
Dirigentes de aquella época integran su equipo más íntimo: entre ellos, Claudio Ferreño y Juan Fernández. Ambos fueron funcionarios en la Jefatura de Gabinete e integran el Partido Parte, que el candidato presidencial fundó en el año 2012, cuando estaba alejado de los K.
A este grupo se sumó Juan Pablo Cafiero, hijo de Juan Pablo Cafiero y nieto del histórico fallecido dirigente Antonio Cafiero.
No aparece delante de las cámaras, pero uno de los hombres más cercanos e influyentes en el equipo de campaña es un amigo íntimo del candidato: el publicista José “Pepe” Albistur, quien en los últimos meses apareció mucho en los medios por ser quien le “presta” a Alberto F. el departamento en Puerto Madero, en el cual vive desde hace dos años.
A ellos se sumaron dos hombres que hoy comparten el mayor tiempo y las actividades de campaña con el candidato: el periodista Juan Pablo Biondi, en su rol de vocero, y el consultor Juan Courel, exsecretario de Comunicación en Buenos Aires de Daniel Scioli, la última influyente incorporación al comando albertista.

Guillermo Olivieri, exsecretario de Culto de la Nación; Jorge Argüello, exembajador en los Estados Unidos, y Julio Vitobello, extitular de la Oficina Anticorrupción (OA), también están en el equipo titular de Alberto.
Todos ellos fueron funcionarios en las gestiones K, en especial la de Néstor Kirchner, pero promovidos por el candidato presidencial, cuando era jefe de Gabinete. Ninguno es cristinista.
“Cristina se corrió de su candidatura presidencial porque se dio cuenta de que con ella no alcanzaba. Es la dueña de gran parte de los votos, pero yo puedo hablar con todos y darle una amplitud al Frente de Todos”, se sinceró Alberto Fernández, en público y en privado, la semana pasada, en su primera gira de campaña por Córdoba.
En la entrevista a La Voz, el candidato también confirmó que la expresidenta no vendrá a Córdoba, al menos hasta las Paso. Es difícil que venga antes de la primera vuelta de octubre.
"Con Cristina nos dividimos el país y por ahora no está previsto que venga a Córdoba", confirmó Alberto, admitiendo que esta provincia es fuerte en anticristinismo.
Bajada local
Alberto Fernández no tiene un único referente político en Córdoba. Eduardo Fernández encabeza la lista local del Frente de Todos. Fue impuesto por el candidato presidencial, pero no es un hombre de su riñón.
Se dice que Alberto Fernández tenía un compromiso personal con el banquero Carlos Heller, a quien no pudo incluir en la lista en Capital Federal e impulsó en Córdoba a un hombre de su partido, como es el titular de Apyme en la provincia.
Con bajo perfil, un influyente dirigente para la campaña cordobesa es Fernando “Chino” Navarro, uno de los referentes del Movimiento Evita nacional.
Navarro tiene una buena relación con Alejandra Vigo y con las organizaciones sociales cordobesas. Fue el organizador de la reunión entre el gobernador Juan Schiaretti y Alberto Fernández, el 10 de julio pasado.
En Córdoba, Enrique “Quique” Asbert, amigo personal del candidato presidencial, es el referente del Partido Parte. El exlegislador provincial que llegó a la Legislatura de Luis Juez es el armador del espacio albertista local.
Alberto Fernández tiene una buena relación con Gabriela Estévez, diputada y aspirante en segundo lugar a renovar su banca, con el diputado Pablo Carro, pero ambos reportan al Instituto Patria que conduce Cristina.
El sindicalista Pablo Chacón, tercero en la lista, reporta directamente a Sergio Massa, quien promovió su candidatura, en el acuerdo político que selló con Alberto Fernández para volver al PJ.
Aunque alejado del cristinismo, el senador Carlos Caserio es el principal armador de la pata peronista del Frente de Todos en Córdoba. Junto con el intendente de Villa María, Martín Gill, es de los pocos peronistas locales que juega de manera pública por la fórmula Fernández-Fernández.
El candidato presidencial impulsado por Cristina tiene a su propio equipo de campaña y su estrategia es mostrarse como un aliado de la expresidenta, pero crítico de sus dos gestiones.
Esto se nota en su equipo de campaña, sin dirigentes cristinistas.

