No resulta sencillo para los ministros provinciales más expuestos sostener una línea de comunicación. De un lado, el mensaje de ajuste, el recorte de obra pública por la caída de ingresos. Lo planteó el propio gobernador Martín Llaryora tras su último viaje a Estados Unidos. Del otro lado, esto de decir que la gestión sigue activa, con inauguraciones y repitiendo el eslogan de que “Córdoba no para”.
La tensión entre ambos registros ya no pasa inadvertida y exige un entrenamiento discursivo que no todos tienen. La semana pasada, por ejemplo, uno de los funcionarios de más alto rango y más vinculado a la obra pública quedó atrapado en esa contradicción durante una serie de entrevistas por la habilitación del nudo vial en Valle Escondido.
El esfuerzo por compatibilizar ambas ideas derivó en un discurso zigzagueante: las obras siguen, pero no tanto. "Entonces hay un freno", le dijeron. "No, no se frenan", respondió. "Pero si el gobernador lo dijo", le retrucaron. "Sí, bah, no", agregó para luego hablar de las bondades que la obra tendrá para el tránsito en el noroeste del Gran Córdoba.
El argumento es que la crisis nacional obliga a redirigir recursos hacia la asistencia social y a cubrir el bache que deja la baja de la recaudación por la caída de la actividad. En el discurso, en cambio, exige una gimnasia compleja, porque el escenario no ayuda: se trata de una inauguración, un corte de cintas, hay que destacar la inversión.
No es fácil sostener, al mismo tiempo, la idea de obras y de ajuste. El resultado, hoy, no cierra del todo, pero seguramente se irá ajustando a medida que el horizonte electoral se acerque.
El “negocio” de los naranjitas, según el poder político
Uno de los desafíos que asoman para el peronismo provincial es cumplir con la expectativa de ordenar el estacionamiento medido en la ciudad de Córdoba y que se haga realidad la promesa de prohibición de los “naranjitas” ilegales.

En ese marco, y mientras el Concejo Deliberante delinea la nueva ordenanza que regirá para el estacionamiento medido, se suceden las reuniones técnicas y políticas entre funcionarios de distintas áreas y distintos poderes del Estado.
Días atrás, convergieron en una mesa emisarios del Poder Ejecutivo y del Ministerio Público Fiscal. Según relataron a la salida del cónclave, el representante de la Fiscalía General advirtió que poner en práctica el esquema judicial que requeriría atender la nueva situación contravencional necesitaría 60 nuevos empleados para atender a la “nueva clientela” que generaría la prohibición de cobrar por el cuidado de vehículos estaciones.
“No entienden nada, quieren hacer un negocio con el tema de los naranjitas”, se quejó un funcionario político que participó del encuentro con los integrantes de la Fiscalía General.
Natalia de la Sota, ¿cerca de Kicillof?
Luego de haber conseguido renovar su banca en las pasadas elecciones legislativas de octubre, por fuera del PJ cordobés, Natalia de la Sota elevó su perfil en la escena nacional. La diputada comenzó a recorrer distintas provincias, siempre invitada por dirigentes o empresarios locales, en una agenda que excede claramente los límites de Córdoba.

Desde su entorno aseguran que la legisladora trabaja con un objetivo definido: contribuir a que el PJ vuelva a convertirse en una “alternativa verdadera y confiable” frente al presidente Javier Milei, a quien De la Sota cuestiona sin matices y de manera permanente.
La semana pasada, incluso, su nombre ganó fuerte visibilidad en la red social X. Una encuesta bonaerense sobre quién podría completar una eventual fórmula presidencial encabezada por el gobernador Axel Kicillof, la ubicó entre los dirigentes más mencionados para ocupar ese lugar.
Aunque se trató de un sondeo informal y sin carácter oficial, el dato coincidió con una percepción que desde hace tiempo circula en el Centro Cívico.
Operadores del gobernador Martín Llaryora aseguran que la verdadera aspiración política de Natalia de la Sota pasa por convertirse en compañera de fórmula presidencial del candidato de “la unidad” del PJ nacional.
Por esa razón, cerca del despacho del gobernador interpretan que la diputada nacional no jugará de lleno en las elecciones provinciales del año próximo, sino que mantendrá su estrategia enfocada en el tablero nacional, donde cree que puede construir un lugar de mayor peso.
Llaryora, contacto con Luis Barrionuevo
El histórico líder del gremio gastronómico, Luis Barrionuevo, estuvo en Córdoba el jueves pasado y su visita no pasó inadvertida.

El veterano dirigente participó de una actividad organizada por la delegación local del sindicato, encabezada por Juan Carlos Rousselot: una tradicional carrera de mozos que se realizó en un predio cercano al Centro Cívico y que reunió a dirigentes, afiliados y referentes del sector.
Pero más allá de esa actividad gremial, hubo otro encuentro que despertó especial atención en el mundo político.
Según trascendió, Barrionuevo habría compartido un almuerzo reservado con el gobernador Martín Llaryora en el propio Centro Cívico. De esa reunión también habrían participado Rousselot y el ministro de Vinculación, Miguel Siciliano, uno de los principales articuladores políticos del llaryorismo.
Sobre la mesa, como era de esperar, estuvo el escenario político nacional. Dicen que durante la charla, Barrionuevo —quien recientemente fundó su nuevo partido, Trabaj.AR— fue especialmente crítico con las políticas del presidente Javier Milei, a quien, paradójicamente, había respaldado durante la última campaña presidencial.
“La alternativa a los libertarios tiene que venir del peronismo, pero sin el kirchnerismo”, habría sido una de las definiciones más contundentes del gastronómico.
No sorprendió del todo. Barrionuevo mantiene desde hace tiempo una muy buena relación con el llaryorismo, especialmente a través de Siciliano, y sigue siendo una voz que muchos escuchan cuando se habla de reconfiguración peronista en el escenario nacional.
Echevarría dejó la Legislatura, con declaración jurada
En tiempos en que justificar “el blanco” genera problemas en la política, como le sucede a Manuel Adorni, la exlegisladora del Movimiento Socialista de los Trabajadores, Luciana Echevarría, pasó días atrás por el Centro Cívico para entregar su “declaración jurada de bienes”, un trámite que se hace al inicio y a la finalización del mandato.

En febrero, Echevarría dejó su banca tras seis años de mandato, en el marco del acuerdo de rotación que hay en el Frente de Izquierda Unidad. Ahora, en el llano, la docente fue hasta El Panal para dejar asentados los bienes con los que deja el cargo.
“Vengo a hacer lo que casi nadie hace”, dijo en clave de chicana cuando ingresó a la Fiscalía de Estado a realizar el trámite con el que cierra su actividad legislativa, al menos hasta el año que viene.

