Ahora, la contabilidad de las empresas
Los desbordes en las plantillas de Tamse y Crece se asimilaron casi como empleo público.
Las ejecuciones presupuestarias de la Municipalidad de Córdoba de, por lo menos, la última década reflejan los millonarios aportes que esta giró a Tamse y Crese, tanto cuando estaban plenamente activas, como ahora que sus roles y estructura de funcionamiento están muy acotados. Sin embargo, esa contabilidad no da cuenta de un sobrecosto que ambas empresas llevaban en su ADN y que transfirieron como tal a las firmas privadas que les sucedieron, tal es el caso de Ersa y Autobuses Santa Fe, en el caso del transporte, y de Lusa y Cotreco en la higiene urbana.La referencia es, en ambos casos, para la excesiva plantilla de personal. Antes de su liquidación, Tamse llegó a tener casi 1.700 empleados, varios cientos más de los que contaba en sus orígenes. Además, de ese total apenas la mitad eran choferes, ya que entre el resto predominaban los administrativos.Cuando fue creada, ya esa empresa triplicaba la media ideal de 3,3 choferes por cada colectivo que cumplían las firmas privadas. Y con el correr de los años, agravó aún más esa ecuación, lo que generó un sobrecosto evidente al sistema en su conjunto.En Crese ocurrió lo mismo: debutó en los albores de 2009, con 1.275 empleados, pero a fines de 2011 ya tenía 1.858. Ese crecimiento desmesurado es un lastre que sufrió la propia Crese cuando operaba a pleno y que luego legó a los prestadores privados. "Cuando se cotejan costos actuales y pasados del servicio de higiene urbana, nadie considera esos casi 600 empleados de más", se quejó el pasado martes en el Concejo Deliberante el secretario de Economía municipal, Hugo Romero, al defender el Presupuesto 2015. Ninguno de los ediles presentes le replicó. Los desbordes en las plantillas de Tamse y Crese se asimilaron casi como empleo público: ambas reprivatizaciones se autoimpusieron que no podía quedar ni un solo trabajador en la calle, con lo cual el exceso de personal se cristalizó.

