La pregunta no es por qué una nena de 14 años va a encontrarse con un hombre de 33. Lo que hay que preguntarse es por qué un hombre de 33 es capaz de invitar, con engaños, a una nena de 14 años a su vivienda. Ese es el modus operandis del abusador, pero lo que convierte el asesinato de Agostina en un caso gravísimo y con cimbronazos todavía no calculados es que el femicida actuó con la protección de todo un sistema que, por acción u omisión, permitió que lograra su cometido.
Sonaron las alertas varias veces, y el sistema las ignoró. O, peor, fue cómplice.
La Municipalidad, un aguantadero. Durante la pandemia, con 27 años, Claudio Barrelier intentó conformar el sindicato de repartidores o deliveries. Y con esa ambición se acercó a las 62 Organizaciones, el brazo político de la CGT que reúne a un variado abanico de sindicalistas. Ricardo Moreno, abogado penalista, histórico dirigente peronista y hoy ¡concejal! de Córdoba por el oficialismo, lo apadrinó y recomendó para el programa de becarios que acababa de abrir el entonces intendente Martín Llaryora.
Ingresó, obvio, sin concurso ni examen de idoneidad. Empezó pintando cordones, y en breve recaló en la Escuela de Tránsito, la que entrega las licencias de conducir a ¡oh casualidad! motociclistas, entre los que abundan los deliveries.
Nota al pie: nos extrañamos después de que aparezcan quienes venden las licencias de conducir.
Mi amigo, el puntero. Moreno, como hacen tantos otros, recomienda gente. Él mismo lo admitió. Lo peor es que el municipio los toma. Entran como becarios, precarizados, pero a los cinco años pasan a planta contratada (por el 08) y, ahí nomás, a planta transitoria.
Lo mismo hacen la Legislatura, las agencias y tantas otras dependencias del Estado. A la corta o a la larga, serán empleados públicos, sin concurso y, sobre todo, sin planificación. El municipio, por caso, contrata a los militantes para puestos donde no hacen falta militantes. Consecuencia nefasta para la gestión del Estado: hay gente a dedo que está donde no tiene que estar y que terminará contagiando de mañas y malas prácticas a quienes sí están dispuestos a hacer bien su trabajo.
No sólo que a un municipal le tendremos que pagar 20 o 30 años de salario como activo más otros tanto como jubilados, sino que este hace de manzana podrida y termina pudriendo todo el sistema. Es inviable que con la simple firma de un funcionario que está de paso se comprometa por tantos años el gasto del Estado de una persona no idónea y en algunos casos –como este que reaviva el malestar social– con antecedentes dudosos.
En 2025, Barrelier estuvo 20 días preso y se reincorporó a sus funciones como si nada. Nadie se enteró; a nadie le llamó la atención su ausencia.
Los fiscales, en el altar de los intocables. Si hay alguien que se autopercibe casta y se vanagloria de serlo, es la Justicia, en especial los fiscales, que ejercen la persecución penal en nombre de los ciudadanos que conviven en una sociedad democrática y republicana.
A uno de ellos, Iván Rodríguez, le llegó el 6 de mayo de 2025 la denuncia de una joven que dijo haber sido secuestrada por Barrelier. Un comerciante del frente le dio cobijo cuando logró escapar semidesnuda; ella creía que la buscaría para matarla. Esta joven se enteró por los medios de que la persona que ella denunció como su captor estaba libre. Ella creía que seguía preso. ¿Nadie pensó en avisarle?
Melisa, la mamá de Agostina, esperó más de cuatro horas el domingo para que le tomaran la denuncia. Fue al Polo de la Mujer, sin suerte.
Ahora, seguramente, el Poder Judicial pedirá más gente. ¿En serio? Si lo que tienen que lograr es que trabajen los que están. Que las fiscalías de Flagrancia, tal como se las anunció, se aboquen a los arrebatos y liberen a los fiscales para investigar los casos complejos.
Incluso, Rodríguez dio capacitaciones sobre flagrancia. ¿Y su trabajo? ¿En serio consideró que con una fianza el problema de Barrelier se solucionaba? ¿Asumirá como fiscal adjunto de la Procuración Penitenciaria, tal como fue designado en diciembre pasado? ¿Para seguir cuidando los derechos de los Barrelier de la vida?
La naturalización de lo incorrecto. La política ha naturalizado que el cobro abusivo y violento del estacionamiento en las canchas es un negocio de los barrabravas. Los funcionarios han naturalizado que cada puntero o militante tiene derecho a recomendar 10 o 15 personas para que trabajen en la Municipalidad u otros organismos y jurisdicciones, al menos como becarios. Que la idoneidad será verificada por "el gremio", como dijo este lunes Moreno en La Voz en Vivo, cuando un concurso público sería el camino a seguir. Naturalizamos que un fiscal no quiera dar explicaciones de por qué dejó libre a Barrelier.
Por suerte, no naturalizamos que alguien quiera darle al perro una medalla tras encontrar el cadáver de Agostina.
Esta es la oportunidad de tirar el mantel y romper de cuajo el mecanismo que permitió que sucediera el asesinato de Agostina. Si no es ahora, habrá otra, tarde o temprano.

