Agentes encubiertos legales, ¿misión imposible?
Autoridades judiciales creen que falta preparación y mecanismos de protección para que policías se infiltren en bandas narco. En Córdoba sólo se conoce el caso de un agente encubierto, que terminó envuelto en un escándalo. Viarnes era un infiltrado "ilelgal".
Una trabajadora sexual vip cubierta apenas con una chaqueta de la Policía Federal y con una gorra frente al Patio Olmos es para muchos la imagen que quedó del escandaloso caso con el que debutó y se hundió el uso de agentes encubiertos legales en Córdoba.
Si bien la mujer no era agente y tuvo una participación lateral en el caso, sí era una informante habitual del personal de Toxicomanía de la Policía de la Provincia y también tenía aceitados contactos con la Federal, y hubo sospechas de que los datos que compartía surgían de un narco que buscaba librarse de la competencia.
Fue en 1996, hace 17 años. El agente encubierto "legal" se llamaba Guillermo Villarreal y su caso se recuerda este año porque la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (Cidh) de la OEA analiza un reclamo suyo contra el Estado y porque la Policía provincial está convulsionada por la participación en Lucha contra el Narcotráfico de un agente encubierto, pero ilegal: Juan "el Francés" Viarnes.
Villarreal recuerda ahora que se convirtió en agente encubierto de casualidad y sin ningún tipo de entrenamiento especial: "No tenía preparación. Hacía dos años que era policía. Tenía un año de estar en la guardia".
El expolicía se fue de la fuerza en medio de un escándalo y tras denunciar a sus jefes, quienes a su vez sembraron sospechas sobre su accionar y luego lo exoneraron por "abandono de tareas", cuando Villarreal comenzó a sentirse sin protección. Aunque según la ley debería haberse retirado con dos ascensos o con la opción de trabajar en otra repartición estatal.
Figura complicada
El fiscal general de la Justicia Federal en Córdoba, Alberto Lozada, cree que la utilización de agentes infiltrados en bandas del narcotráfico "es muy complicado".
"Los policías no quieren trabajar de encubiertos. Es muy especial el sistema en Estados Unidos, con la preparación previa y el resguardo que existe luego. Acá, los beneficios no atraen", dijo a este diario.
El secretario penal del Juzgado Federal N°2 de Córdoba, Maximiliano Davies, cree que tanto en el escándalo del 97 como en el de este año "el problema es más de fondo, porque los agentes encubiertos son necesarios y la ley es buena".
"En Argentina es complicado asignarle una identidad nueva a un infiltrado, o darle trabajo y mudarlo de provincia a él y a su familia", sostiene.
"La ley es buena, pero no hay forma de aplicarla correctamente, no hay gente capacitada, y proteger al ex agente encubierto en caso de riesgo es muy difícil", agregó.
En nuestro país hay una larga jurisprudencia con los conflictos suscitados con agentes encubiertos. Uno de los antecedentes negativos es el del infiltrado de la Policía Federal Gustavo Diamante, por su intervención en el caso de Guillermo Cóppola, el exmánager de Diego Maradona a quien se quiso involucrar en el narcotráfico.
Hay consenso internacional sobre la utilización de agentes encubiertos. Pero deben ser miembros en actividad de fuerzas de seguridad y debe existir control judicial.
La Guía de Buenas Práticas de la Asociación Iberoamericana de Ministerios Públicos Fiscalessugiere que se recomiende a las policías "un uso racional de este tipo de herramientas informativas, a fin de evitar acciones reñidas con la ley o que invaliden posteriormente las investigaciones que se desarrollen". Incluso recomienda "que lleven un registro de informantes que permita dar una cierta regulación".
Exilio y reclamo
En el caso del único agente encubierto "legal" que se conoce en conoce en Córdoba (si existiera otro en la actualidad, no debería hacerse público), Villarreal sostiene que no sólo no fue preparado sino que tuvo que alejarse de la fuerza y hasta irse del país (intentó asilarse sin éxito en Paraguay y ahora está domiciliado en Brasil).
En su situación incidió un conflicto que involucró al por entonces secretario penal N°2 de Córdoba, Fernando Amoedo (hoy fiscal de la Cámara 5a). Villarreal denunció a sus jefes. Dice que lo mandaron a atender la obra social de la Federal y que quedó desprotegido, y con esos argumentos sostiene hoy el reclamo ante la Cidh, con el asesoramiento del abogado Alejandro Zeverín.
En este 2013, el escándalo con policías que deberían investigar el narcotráfico tiene otros matices. Están acusados de utilizar a Juan "Viarnes", confeso delincuente, como "agente encubierto ilegal", porque no estaba autorizado para infiltrarse en bandas narco y menos aún para "provocar" delitos, como al parecer hizo.

