Efemerides. 64 años del derrocamiento de Frondizi: el fin de un gobierno bajo tutela militar
Un 29 de marzo de 1962, las Fuerzas Armadas ponían fin a la presidencia del líder radical, marcando el cierre de un ciclo de cuatro años definidos por el "desarrollismo" y la constante presión castrense.
El 29 de marzo de 1962, la democracia argentina sufrió un nuevo quiebre cuando el presidente Arturo Frondizi fue derrocado por las Fuerzas Armadas. Tras ser desalojado del Gobierno, Frondizi fue trasladado como prisionero a la isla Martín García, mientras que la primera magistratura era asumida por el entonces presidente del Senado, José María Guido.
Un gobierno condicionado desde el origen
La gestión de Frondizi estuvo marcada por los condicionamientos militares incluso antes de comenzar. Su victoria en las elecciones de febrero de 1958 fue posible gracias a un acuerdo secreto con Juan Domingo Perón, lo que despertó una decidida y constante oposición en los sectores castrenses desde el primer día.
Durante su mandato, Frondizi impulsó el desarrollismo, un modelo que buscaba fortalecer industrias básicas como el petróleo, la siderurgia y la maquinaria para lograr la independencia de recursos extranjeros.
Sin embargo, el poder real de los militares y otros sectores influyentes forzó cambios drásticos, como el reemplazo de su asesor clave, Rogelio Frigerio, por el ingeniero Álvaro Alsogaray en el Ministerio de Economía, lo que significó un viraje en su política económica inicial.
Tensiones en ambos frentes
El líder radical intentó mantener un equilibrio político que terminó restándole apoyos en todo el espectro:
- Oposición militar y conservadora: se crispó ante su política internacional -opuesta a excluir a Cuba del sistema interamericano- y su histórico encuentro secreto con Ernesto “Che” Guevara.
- Descontento social y sindical: los sectores obreros y estudiantiles le dieron la espalda tras la firma de contratos petroleros con empresas extranjeras, la obtención de créditos del FMI (que implicaron congelamiento de salarios y despidos públicos) y la aplicación del Plan Conintes, que permitía al Ejército arrestar y detener a opositores y gremialistas.
El detonante final
La cuenta regresiva para el golpe comenzó con las elecciones de marzo de 1962. En esos comicios, el peronismo logró imponerse en 10 de las 14 gobernaciones, incluyendo la estratégica provincia de Buenos Aires.
La decisión fue considerada insuficiente y tardía. Pocos días después, las Fuerzas Armadas ejecutaron su destitución definitiva, cerrando un periodo de cuatro años signados por la inestabilidad y las presiones constantes.



