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Política

Aniversario El 23 de junio, una fecha con dos significados para la era angelocista en Córdoba

En 1991, secuestraban a Shirley Dadone de Unzueta en plena campaña. Su liberación, días antes de la elección, fue clave en la victoria de Angeloz sobre De la Sota, que había hecho campaña con el hecho. En 1995, la quema de la Casa Radical sellaba la suerte del fallido tercer mandato del caudillo radical.

22 de junio de 2026, 13:54
El 23 de junio, una fecha con dos significados para la era angelocista en Córdoba
Eduardo Angeloz y Edgardo "Chiche" Grosso, en una foto de 1984.

Una fecha, el 23 de junio, con cuatro años de diferencia, marca dos hechos de altísimo impacto político que significaron dos momentos marcadamente diferentes en la era de Eduardo César Angeloz en el poder provincial.

Un 23 de junio de 1991, en plena campaña electoral, era secuestrada Shirley Dadone de Unzueta. Un 23 de junio de 1995 se producía la quema de la Casa Radical en la explaza Vélez Sársfield, de la ciudad de Córdoba.

La liberación de la mujer después de 64 días de cautiverio y a días de las elecciones fue un envión para que el gobernador radical consolidase la diferencia sobre su adversario peronista José Manuel de la Sota y accediese al tercer mandato consecutivo.

La quema de la sede partidaria a manos de grupos extremos en una protesta masiva por las calles de Córdoba aceleró la salida de Angeloz, que renunció dos semanas después para ceder el mando a su correligionario Ramón Bautista Mestre, elegido meses antes como gobernador.

El primer caso tuvo un alto impacto. La tranquila localidad de Pueblo Italiano, en el sudeste cordobés, se veía alterada aquel 23 de junio de 1991 por el secuestro de la esposa de un reconocido acopiador de granos. Ambos eran adherentes del radicalismo.

En aquella época, los secuestros extorsivos no eran extraños, pero había habido muy pocos en los que la víctima fuese una mujer. La banda de secuestradores era de Rosario y se la había llevado a Mendoza. Exigían un rescate que nunca se pagó.

La campaña electoral para los comicios convocados para el 8 de septiembre ya estaba en marcha.

Competían Angeloz, que había logrado con la venia del Tribunal Superior de Justicia gambetear la Constitución provincial reformada que establecía sólo dos períodos consecutivos, y De la Sota, que ya había perdido hacía cuatro años la elección contra su rival.

El peronista se presentaba por una alianza llamada Unión de Fuerzas Sociales y había incorporado el asesoramiento de los consultores brasileños que lo acompañaron durante varias décadas.

El candidato opositor hacía foco en la inseguridad y puso el tema del secuestro en el centro de sus piezas proselitistas.

Así, había un aviso en el cual aparecía una jaula con un canario adentro y un gato negro que se devoraba el pajarito.

La alusión al caso que sacudía a la provincia y al país era más que evidente.

A finales de agosto, la Policía Federal allanó una vivienda de Tunuyán, Mendoza, y liberó a la cordobesa.

Faltaban muy pocos días para la elección y esa tarde Angeloz encabezó un acto de campaña en General Deheza, donde arrancó diciendo: “Hemos castrado al gato negro”.

Un 23 de junio de 1995 se producía la quema Casa Radical en la explaza Vélez Sársfield de la ciudad de Córdoba.
Un 23 de junio de 1995 se producía la quema Casa Radical en la explaza Vélez Sársfield de la ciudad de Córdoba. (La Voz)

La especulación respecto al accionar de las fuerzas federales en la gestión de Carlos Menem, que mantenía una estrecha relación con su viejo compañero de facultad y rival en la elección presidencial de 1989, quedó flotando.

Lo concreto es que la mujer llegó a Córdoba un día después y, al bajarse del avión en el aeropuerto Ambrosio Taravella, dijo que en su cautiverio tenía dos fotos a las que se aferraba: la de su marido y la de Angeloz.

Fue un golpe contundente para una campaña que se presentaba reñida y que terminó con una victoria del radical por más de 10 puntos.

El fuego que aceleró la caída

Así como el 23 de junio implicaba una bisagra en la última campaña electoral que lo tuvo a Angeloz como candidato, el emblema de la caída fue un día similar cuatro años después.

Todo había sido complicado desde que el caudillo radical asumió su tercer mandato. El desgaste de su gestión, los problemas internos, las denuncias de corrupción jaqueaban la hegemonía angelocista.

Hasta que una crisis financiera internacional, denominada "efecto Tequila", desnudó la fragilidad de las cuentas cordobesas.

La citada amistad con el reelegido Menem no alcanzó para compensar viejas cuitas con el ministro más poderoso del gabinete menemista, el economista cordobés Domingo Cavallo.

Sin acceso al crédito externo ni auxilio nacional, las finanzas cordobesas saltaron por los aires y a comienzos de 1995 hubo severas dificultades para cumplir con los compromisos básicos en el sector público, entre ellos, el pago de salarios.

Domingo Cavallo.
Domingo Cavallo. (La Voz En Vivo / IA)

Las protestas se sucedían en las calles cordobesas, hasta que la tensión creció fuerte el jueves 22 de junio, cuando la Legislatura aprobó la emergencia económica que implicaba un fuerte ajuste.

Se registraron violentos incidentes alrededor de la esquina de Deán Funes y Rivera Indarte, con varios heridos por la represión policial.

Para el día siguiente, se anunció una masiva marcha desde Colón y General Paz hasta la Casa de Gobierno, que estaba en aquellos años al final del bulevar Chacabuco, en el actual Parque de las Tejas.

La movilización fue encabezada por los gremios estatales y tenía columnas de distintos sectores sociales y políticos.

Se había dispuesto un fuerte operativo de seguridad.

En la explaza Vélez Sársfield hacía un mes y medio funcionaba el shopping Patio Olmos, construido sobre lo que fue la escuela Olmos, objeto de múltiples controversias y acusaciones contra la administración angelocista.

La Policía valló el nuevo centro comercial con una importante cantidad de efectivos.

Pero, enfrente, nadie custodiaba la sede del partido oficialista. Fue así que se desprendió un grupo de la marcha y con palos, bombas molotov y otros elementos ingresó a la Casa Radical y la prendió fuego.

Estaban identificados como Quebracho, un grupo radicalizado sospechado de vínculos con sectores marginales de los servicios de inteligencia. La mayoría de los manifestantes se limitaron a observar aquel salvaje ataque.

Las llamadas sobre la Casa Radical se transformaban en un símbolo del desgaste de una era. 13 días después, Angeloz anunciaba su renuncia después de que su correligionario Mestre –que había ganado las elecciones en mayo– se mostró dispuesto a asumir anticipadamente.