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14 años invicto, un juego perdido y otro en camino

A diferencia de De la Sota, Mestre eligió rápido abrir el juego y convocar a los distintos actores sociales para evaluar la crisis social de Córdoba.

13 de diciembre de 2013 a las 02:00 p. m.
Redacción La Voz
14 años invicto, un juego perdido y otro en camino

El Consejo Económico y Social es una de las tantas figuras instituidas en la Carta Orgánica Municipal de 1995 que nunca logró trasladar su existencia real desde el conciso artículo 149 que lo creó hasta la vida concreta y palpable de la ciudad (ver Ante la crisis, Mestre resucitó el Consejo Económico y Social).

Hay un dato que exime de mayores referencias: debieron pasar más de 14 años de olvido y ninguneo para que el Concejo Deliberante se dignara, en 2009, a reglamentar el CES y así darle al menos un atisbo de aplicación práctica, si es que el Departamento Ejecutivo en algún momento lo consideraba útil.Ese paso tampoco fue producto de la casualidad. Lo dio el exintendente Daniel Giacomino cuando, acorralado por una pelea sin tregua con el Suoem (gremio de municipales) y sin fuerza política propia de soporte, imaginó en el CES una salida posible. Inclusive el propio Ramón Mestre, en aquel momento concejal, fue quien le habilitó el tratamiento legislativo de ese tema.Giacomino imaginó al CES con facultades propositivas y de asesoramiento al Ejecutivo, y como un ámbito para debatir los grandes problemas de la ciudad. Pero esa idea fue rápidamente abortada por los ediles en la reglamentación, por considerar que se estaba gestando así un órgano deliberativo paralelo.Los antecedentes muestran que la apelación al CES en pleno incendio no dio los frutos esperados. Ahora, Mestre se apuró a dejarlo constituido apenas se apaciguaron un poco los ánimos, tras la reciente revuelta policial que terminó pariendo saqueos y puso a la ciudad patas para arriba.La foto del encuentro de ayer tienta a lecturas políticas. El contraste entre esta amplia convocatoria social del intendente y el encierro autocelebratorio que frente a la crisis eligió el gobernador está a la vista.Sin embargo, desde el Palacio 6 de Julio insisten en que no fue esa la intención del llamado, sino una genuina preocupación para que Córdoba no se convierta en un polvorín. "Si no intentamos juntar los pedazos en que se partió la sociedad y nos ponemos espalda con espalda para protegernos entre todos, sería un error. Esto no es marketing, es responsabilidad de gobernantes", aclaró una alta fuente municipal. Ahora falta contrastar esa versión con la realidad.