Temas del día:

Una confrontación innecesaria

La gente no quiere que los actores de esta cuestión se pasen facturas sino que le resuelvan los problemas reales.

20 de noviembre de 2017 a las 12:51 a. m.
Una confrontación innecesaria
Mario Capdevila. “No existe ninguna puerta giratoria”.

De forma sorpresiva, en una entrevista que concedió a este diario, el subjefe de la Policía de la Provincia, Gustavo Folli, aseguró que "la Justicia también tiene que hacerse cargo" de la falta de seguridad, un grave problema que padecen Córdoba y el país.

Habló Folli de la existencia de una suerte de “puerta giratoria” en los

cordobeses, a través de las cuales los delincuentes entran y salen. El comisario general dio a entender que esto dificulta la tarea de los uniformados.

Algunas horas después de estas afirmaciones, el ministro de Gobierno y Seguridad, Carlos Massei, trató de poner paños fríos sobre el tema y buscó bajar los decibeles de la confrontación que estallaría en sus narices, con policías y jueces como protagonistas.

No es la primera vez que un jefe policial sale a cuestionar la actuación de la Justicia de Córdoba en la tarea por garantizar la seguridad a la población. Durante el tercer mandato de José Manuel de la Sota, el jefe Julio Suárez se había pronunciado en términos similares.

Más allá de lo inesperado de las declaraciones de Folli, se advierte que la convivencia entre la Policía y el Poder Judicial de la Provincia tiene altibajos, o que a menudo se ve alterada en su armonía.

Se trata de un problema serio para la sociedad porque, en definitiva, el efecto inmediato de esta situación son deficiencias en la lucha contra el delito.

La inseguridad es uno de los problemas permanentes que no pudo ser atenuado por ninguna de las administraciones provinciales, desde el restablecimiento del sistema democrático, en 1983.

En la actualidad, es una de las preocupaciones centrales de la administración del gobernador Juan Schiaretti, pero los resultados no llegan. Folli consideró que el consumo de drogas hace más violentos los robos.

Los funcionarios provinciales admiten que la presencia de los narcos en los barrios –sobre todo en los más carenciados– es una complicación muy difícil de combatir.

Por eso, la Policía y la Justicia son dos herramientas fundamentales en las que la sociedad debe descansar para mejorar su calidad de vida. Vivir seguros es vivir mejor, sin dudas.

Hay enfrentamientos que no sirven y que perjudican, lo cual es más grave aún. No tiene sentido ventilar problemas a través de los medios.

La gente no quiere que los actores de esta cuestión se pasen facturas sino que le resuelvan los problemas reales.

La manutención de ambas instituciones sale de sus bolsillos, de modo que los ciudadanos tienen todo el derecho a exigir una mejor prestación de un servicio esencial.