Días contados. ¿El último tango en Nueva York?
Cuando juega Messi, el fútbol se parece más que nunca al tango. ¿Veremos el último baile en el Mundial?
El fútbol y el tango comparten pasos de baile a lo loco. Por eso Messi es embajador en las dos pistas. La conexión e improvisación entre parejas y rivales combina magia, destreza física, viveza, ritmos, altas y bajas cardiovasculares.
Temario suela a suela
Clase de engaño y finta. En la cancha, el jugador finge ir hacia un lado para luego ir al otro, en el conocido regate. En la pista, el líder engaña al seguidor con una dirección, para luego cambiarle la bocha, usando la sacada o los ochos para desequilibrar y crear espacios, igualito a la gambeta. O, mejor dicho, cuando Lionel desparramó a Boateng en semis de la Champions entre el Barsa y el Bayern.
Clase de juego de piernas y precisión, tirando regates y pases. En cualquier potrero, se da en el control de la redonda con toques cortos y precisos, al pie, finita. TucTac TucTac TucTac TucTac.
En las baldosas, la caminata sincopada o los contratiempos necesitan pies ágiles y recontra precisos para moverse en el espacio y girar el zapato, como amasando la número 5. El ida y vuelta Pulga-Iniesta Pulga-Iniesta Pulga-Iniesta Pulga-Iniesta lo graficó tal cual en su época.
Clase de equilibrio y base para el centro de gravedad. En el rectángulo más lindo, consiste en mantener el equilibrio al recibir un choque/topetazo con el que te quieren amedrentar, o cambiar de dirección y que pase de largo como colectivo lleno.
En la madera crujiente: rodillas semiflexionadas, pies alineados y peso repartido-pendulado, para tener buen eje y agarre al piso, crucial para pivotar y no derrapar de culo. Volvemos a la práctica que lo confirma: junto a Neymar, hicieron bailar a varios centrales poniendo la teoría en juego, tanto en el Barsa como en el PSG.
Clase preferida. Atate los cordones: cambios de dirección y giro. Con la Trionda 2026: significa cambiar de dirección rápido, como las gambetas para saludar al rival y volverlo poste. Con todo tipo de tacos: los pivotes y las sacadas se convierten en giros y cambios de trayectoria que demandan la misma explosión que el giro milonguero. Gvardiol, todavía mareado, lo confirmó en la semi de Argentina-Croacia del Mundial pasado.
Clase de manejo del espacio y tiempo con ritmo y contrapaso. En el césped, implica atacar espacios vacíos y entender, sentir el timing exacto, milimétrico, del pase. Ni antes ni después, bailando. En el tango, usando mucho espacio de la pista, como en la milonga, sumando contratiempos y la cunita para marcar ritmo y sorprender, como el contrapaso. Tal cual Messi con sonrisa Dinho en la era culé.
Clase de movimientos definitorios: ganchos y boleos. En el salón: los ganchos de piernas y boleos regalando patadas son movimientos repentinos y potentes que usan la pierna como un atacante, similares a una patada o desborde en el balompié. Sergio Ramos, Pepe, Marcelo y que pase el que siga del Real.
Clase de sincronización y lectura fina para entender al compañero y al equipo. En el fulbo: leyendo antes el pase entre compañeros, anticipando el movimiento del otro. En la milonga, el abrazo es la conexión que guía. El seguidor debe leer la intención del líder, y el líder, sentir la respuesta del seguidor; como dos jugadores coordinados, como la Pulga y Xavi Hernández al bailar en cada jugada; antes, durante y después de cada gol. Chanchán.
Bailemos, te bailo
El barbarroja también bailó en infinitas pistas junto a parejas como Busquets, Luis Suárez, Pedro, David Villa, Eto'o, Puyol, Piqué, Dani Alves, Jordi Alba, Mbappé, Agüero, Di María, Mascherano, Enzo Fernández y la Araña, entre varios.
Además de los conos homenajeados antes, domó a Pablo Maffeo, a quien el propio Messi mencionó como el más duro que enfrentó, al arquero Luis García y a Diego Godín, entre miles.
Hay sutilezas para seguir aplaudiendo, que elevan al maestro en la sola expresión, donde ni siquiera usó los botines-zapatos talle 40 ni ningún paso o amague. Al querido neerlandés Weghorst, lo paseó con un delicado “Andá pa' allá, bobo", apelando a la técnica de puro liderazgo corporal.
La última: el Goat metió outfit de negro al final del torneo de baile, cuando levantó el oro macizo de 18 kilates. El bisht, la capa tradicional árabe negra, se mimetiza con el traje negro de cualquier compadre.
Fiebre del sábado por la noche
Ya lo saben, desde junio habrá clases de tango y gambeta en Kansas, Dallas y, posiblemente, más ciudades de Estados Unidos, México y Canadá, entre octavos y semis.
Y en julio (oremos), ¿el último tango de Messi será en Nueva York? Para nada. Desde el 20 del mismo mes, seguirá dando sólo clases mundiales de tango. Save the date, pibes.
(*) Publicista y docente

