El tricentenario de Rousseau
Rousseau puso en la literatura más que sinceridad, una fe ardiente y poco diletantismo. Su pluma influyó en la de varios autores. Arnaldo Pérez Wat.
El 28 de junio de 2012 se va a cumplir el tricentenario del nacimiento de Juan Jacobo Rousseau. Su pensamiento fue el resultado de su propia vida: hijo de Susana Bernard, mujer de costumbres ligeras que murió al nacer Jean-Jacques (su nombre en francés, su lengua original), fue abandonado por su padre (relojero y maestro de baile) a los 10 años. Se hizo cargo su tío, pero en todos lados el chico recibió malos tratos. Desde 1745 datan sus relaciones con Teresa Levasseur, con la que tuvo cinco hijos que dejó en un hospicio, cosa que le parecía natural, pues él mismo también fue abandonado.El alma femenina se halla ausente en los escritos del filósofo. Nadie ha hablado más de la familia y, sin embargo, no conoció los afectos más sanos y más sublimes de un hogar. Su obra no inspira amor, porque no lo sintió. No se apodera de los corazones porque sólo intervinieron en sus amoríos la cabeza y los sentidos. Al no conocer el cariño de una joven, de una madre ni de una hermana, sus pasiones dejan ver algo de artificial e impuro. No puede haber amor verdadero en su literatura como tampoco en su corazón. Amigos y enemigos. Cuando se formó la Enciclopedia, que integraban muchos literatos y cumbres de la talla del barón de Montesquieu, fue incluido y se le encargó la redacción de los artículos de música. La mayoría de los miembros aceptaba pensiones y protección de la marquesa de Pompa-dour. Sólo Rousseau se mostraba altivo con ella. Un día dejó de recibir su ayuda, aduciendo que ya era lo suficientemente rico. Otra vez, la marquesa se enojó porque el escritor tomó en su obra Emilio una frase que la ofendía: "La mujer de un carbonero es más estimable que la favorita de un rey". Era amigo de Denis Diderot. Cierta vez fue a su casa a pedirle un consejo. Este le observó: "Sé que vas a obrar al revés de lo que hacen los otros". En otra ocasión, Diderot lo visitó y, cuando ambos paseaban por la orilla de un pantano, Rousseau le dijo: "Veinte veces he tratado de ahogarme en esas aguas y terminar con mi vida". "¿Y por qué no lo hiciste?". "Meto la mano y el agua está muy helada", contestó.Platón, que en su idealismo rechaza las cosas sensibles, tiene sus lagunas como pedagogo. Sostiene, en La República y en Las leyes , que el niño no debe perder el tiempo estudiando cosas de la naturaleza. Recomienda el uso de pañales y los juegos naturales que el pequeño encontrará por sí mismo. La lectura y la escritura se retardan hasta los 10 años.Rousseau, en cambio, considera que la verdadera educadora es la naturaleza. Suprime los pañales, pero también el calzado, pues el niño debe acostumbrarse al dolor desde temprano. Proscribe la medicina y no permite un solo juguete fabricado por el hombre. Basta para jugar una varilla de árbol o un pedazo de planta. El idioma materno, hasta los 12 años sin ningún otro. Recién a los 14 ó 15, un idioma extranjero. Las confesiones constituyen una valiosa obra de psicología, un documento clásico que expone su personalidad de neurótico hipersensible, de juventud errante.Para algunos autores, criticarlo es fácil. No obstante, para Wilhelm von Humboldt, su producción está llena de rectitud en las ideas, de corrección en el lenguaje y elegancia en la exploración. Kant reconoció que tenía que leer una y otra vez a Rousseau hasta que se acallara en su espíritu la emoción de poder juzgar imparcialmente el valor de lo que dice. Y como puso en la literatura más que sinceridad, una fe ardiente y poco diletantismo, su pluma influyó en la de autores posteriores, como Goethe, Schiller, Herder y Pestalozzi.

