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Todavía falta para lograr la seguridad vial

El Estado debe actuar sobre los vehículos, el entorno (mejorando rutas y autopistas) y el comportamiento humano, para mejorar la seguridad vial. Anselmo Sella.

23 de junio de 2011 a las 12:01 a. m.
Anselmo Sella (Adjunto de la Defensoría del Pueblo de la Nación)
Todavía falta para lograr la seguridad vial

El 10 de junio de cada año se celebra en la Argentina el Día de la Seguridad Vial, dedicado a promover la capacitación en este tema, como una estrategia para reducir los siniestros de tránsito y sus gravísimas secuelas. Esta conmemoración nos convoca a reflexionar en torno de algunas metas ya alcanzadas y los objetivos pendientes. Entre las primeras, es necesario recordar que la Argentina cuenta desde 2008 con una Ley Nacional de Seguridad Vial y Tránsito –número 23.636–, que creó la Agencia Nacional de Seguridad Vial como organismo descentralizado, cuyo objetivo es la reducción de la tasa de siniestralidad mediante la promoción, la coordinación, el control y el seguimiento de las políticas de seguridad vial, tanto nacionales como internacionales. La creación de la licencia nacional de conducir y la puesta en funcionamiento inicial del sistema unificado de puntos son capítulos que también deben ser especialmente destacados. Sin embargo, todavía estamos muy lejos de alcanzar los objetivos que dieron fundamento a la creación de esas normas. De acuerdo a cifras de organizaciones no gubernamentales, durante 2010 habrían muerto en nuestro país un promedio de 21 personas por día. De confirmarse esa cifra, estaríamos ante una disminución del promedio que se verificaba en años anteriores, de 22 muertos diarios. No obstante, es claro que el objetivo real de evitar las muertes a causa del tránsito está muy lejos de concretarse. Más acciones. Por ello, las acciones tendientes a la resolución de esta problemática deben incrementarse, tanto en cantidad como en profundidad. El Estado debe generar más políticas públicas y darles continuidad, además de ejercer controles permanentes, de gran alcance. Además, debe comprometer todos sus esfuerzos para mejorar la interacción de los factores involucrados de modo de disminuir de modo sustancial la siniestralidad en el marco de un tránsito no violento.Esto significa operar sobre los vehículos, controlando que se encuentren en buenas condiciones para circular; sobre el entorno, mejorando sustancialmente las rutas, ampliando la red de autopistas y trabajando sobre las áreas problemáticas –denominadas "puntos negros"– y sobre el comportamiento humano, previniendo errores y castigando con rigor las infracciones, pero también instalando de manera definitiva en todo el país la educación vial y la concientización de los conductores y peatones.No es posible abandonar esta tarea ni es posible disminuir el esfuerzo inicial por el paso del tiempo, pues continuamos frente a la vulneración del derecho a la vida por eventos previsibles, que generan muertes totalmente evitables.