Te espero en la esquina, con un mate
El Comité Interreligioso por la Paz (Comipaz) lanzó una campaña social denominada Un Mate en la Esquina. Propone que este jueves 19, de 19 a 21, los cordobeses nos juntemos a tomar mates con los vecinos en la esquina.
En estos días en que los cristianos nos encaminamos hacia la Navidad en la liturgia, ha resonado una invitación de Jesús muy apropiada para el momento social que vivimos: "Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, y yo los aliviaré. Carguen sobre ustedes mi yugo y aprendan de mí, porque soy paciente y humilde de corazón, y así encontrarán alivio". Ha quedado en el clima social un manto de tristeza, decepción, enojo y desconfianza; han aflorado como en una fotografía, que no desearíamos ver, el egoísmo y la avaricia, la violencia destructora de vidas, bienes, vínculos, esperanzas y sueños; han quedado patentes inequidades sociales en un país tan rico que no ha sabido producir y distribuir con justicia su riqueza; ha quedado un manto de miedo y muchos dicen: "Nos sentimos agobiados".Por eso, la invitación de Jesús da luz, renueva la esperanza y en ella me ha llamado la atención la referencia a la paciencia y la humildad como claves para reconstruir la fraternidad y la paz.Creo que una santa carmelita decía que el humilde nunca pierde la paz porque no se asusta de su fragilidad y sabe que no está solo. Lo mismo podría decirse de una sociedad; y si perdemos la paz, es porque no fuimos capaces de una sana autocrítica, porque no supimos o no quisimos sanar las heridas del tejido social.Es una de las perspectivas que presenta el papa Francisco en su Exhortación sobre el gozo de evangelizar. Allí nos dice: "Al Estado compete el cuidado y la promoción del bien común de la sociedad. Sobre la base de los principios de subsidiariedad y solidaridad, y con un gran esfuerzo de diálogo político y creación de consensos, desempeña un papel fundamental, que no puede ser delegado, en la búsqueda del desarrollo integral de todos. Este papel, en las circunstancias actuales, exige una profunda humildad social". Esta expresión "humildad social" ya la había utilizado en su viaje a Brasil como marco necesario para el diálogo que es el camino del crecimiento social. Nos decía: "Cuando los líderes de los diferentes sectores me piden un consejo, mi respuesta siempre es la misma: diálogo, diálogo, diálogo. El único modo de que una persona, una familia, una sociedad, crezca, la única manera de que la vida de los pueblos avance, es la cultura del encuentro, una cultura en la que todo el mundo tiene algo bueno que aportar, y todos pueden recibir algo bueno en cambio. El otro siempre tiene algo que darme cuando sabemos acercarnos a él con actitud abierta y disponible, sin prejuicios. Esta actitud abierta, disponible y sin prejuicios, yo la definiría como humildad social, que es la que favorece el diálogo. Sólo así puede prosperar un buen entendimiento entre las culturas y las religiones, la estima de unas por las otras sin opiniones previas gratuitas y en clima de respeto de los derechos de cada una". Apostando al diálogo humilde, el Comipaz invita a que este jueves, entre las 19 y las 21, nos animemos a esperar al otro en la esquina, con un mate. Que nos animemos a sacar una silla a la puerta de nuestros hogares, nos sentemos en paz y con un mate ofrecido nos reencontremos como hermanos, nos reconozcamos en el volver a compartir el sabor de lo fraterno. Podríamos decir que no hay que matar la esperanza: hay que matearla. Un gesto pequeño en el momento de los balances de fin de año, pero un gesto que puede comenzar a reconstruir la paz.
*Sacerdote católico, miembro del Comipaz

