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¿Y si se cae China?

Nadie piensa en una economía mundial en la cual China no sea la locomotora. Pero deberíamos prever otro escenario para cuando el viento asiático pierda fuerza. Gustavo Scarpetta.

10 de febrero de 2011 a las 12:01 a. m.
Gustavo Scarpetta*
¿Y si se cae China?

China quedará consagrada, en los próximos días, como la segunda economía mundial, al conocerse datos que ratifican el pobre crecimiento de sus competidores, en especial de Japón. Además, aumentó la diferencia en exportaciones sobre Alemania, que ratifica su liderazgo en ese rubro. El ritmo de crecimiento es vertiginoso. El año pasado, tuvo una expansión de 10,3 por ciento y de 9,25 en 2009, según el Buró de Estadísticas de China. Los expertos pronostican que entre 2020 y 2040 será la primera economía global. Para 1980, los analistas pronosticaban que Japón superaría a Estados Unidos entre fines del siglo 20 y a comienzos del 21. Nada de eso ocurrió. Japón cayó en un estancamiento desde la década de 1980 hasta la actualidad. Deflación, alto ahorro y bajo consumo fue una mezcla que le imposibilitó cumplir con los buenos augurios. Sin embargo, sigue siendo un exportador importante y es considerado el fabricante mundial de mayor calidad. ¿Qué llevó a la gran equivocación? Las tasas a las que venía creciendo Japón no se repitieron, por lo que su evolución fue escasa. Nubarrones chinos. Hoy, los expertos compiten por acertar cuándo China superará a Estados Unidos. Sin embargo, los presidentes de Estados Unidos, Barack Obama, y de China, Hu Jintao, se reunieron para coordinar políticas. Estados Unidos se queja de la subvaluación del yuan, que alienta exportaciones baratas, lo que a su vez le provoca déficit comercial, imposibilidad de bajar el desempleo y una presión de los sectores industriales para bajar el dólar. Pese a la excelente situación para China, aparecen algunos nubarrones. Uno es la inflación. El alza interanual del índice de precios, en diciembre, fue de 4,6 por ciento. La inflación alentará la presión sobre el gobierno chino para que absorba el exceso de dinero en la economía, que ha hecho subir los precios. Por eso, adoptó algunas medidas, como aumentar los encajes de los bancos y subir la tasa de interés. Alimentos caros. Los números de la inflación son altos, pero más grave son los de los precios de los alimentos, cuya suba duplicó a la del índice general. Esto golpea en los bajos sectores y en la creciente clase media. El fuerte crecimiento de China eleva los precios de las commodities (materias primas), por lo que la inflación de alimentos no es sólo un problema del gigante asiático sino global. Otros problemas, como la crisis de Europa y Estados Unidos –sus dos principales compradores– también pueden afectarlo.América latina y Argentina en particular tienen una situación económica sustentada sobre el auge chino. La variable esencial se basa en los precios de las materias, extraordinariamente altos debido a la aspiradora china. Algunos países no han constituido fondos económicos para enfrentar una potencial crisis económica o una disminución en la velocidad de crecimiento del gigante asiático. ¿Qué sucederá si en unos años más le aconteciera algo similar a Japón? Algunos países no tienen "plan B". Cuando uno proyecta escenarios, hay algunos más probables y otros con menores posibilidades de que ocurran, aunque no deben ser descartados. Nadie piensa en una economía mundial en la cual China no sea la locomotora. Los países de América latina tienen superávits comerciales basados en los elevados precios de las commodities. Esos dólares fortalecen la demanda agregada y mejoran la recaudación impositiva, logrando superávits fiscales, algo no muy común. No obstante, nadie piensa en mejoras estructurales para cuando el viento chino pierda fuerza.Aunque esperamos y deseamos que China mantenga su actual desempeño, porque eso mejora la situación de la Argentina, deberíamos actuar también en vista de otro escenario posible. En algún momento, nos relacionamos con Inglaterra cuando era una primera potencia y pensábamos que siempre lo sería; después, que seríamos por siempre el granero del mundo, y cuando la situación cambió, fue muy tarde. Podemos y debemos ser más precavidos que en el pasado y proactivos para lograr el ansiado desarrollo.

*Docente universitario; premio Adepa Economía 2010.