Editorial. Salud mental y desenlaces evitables
La salud mental de muchos argentinos está en emergencia y el Estado en toda su magnitud no puede permanecer ausente.
Desde hace bastante tiempo la problemática de la salud mental viene ocupando espacios considerables en los medios de comunicación, a través de sus distintas plataformas digitales, como así también en los clásicos formatos impresos.
El tema es motivo de análisis y de preocupación de los expertos abocados al tratamiento de estos desórdenes psicológicos que afectan a miles de personas y que, en ciertos casos, terminan en desenlaces fatales evitables.
Los organismos gubernamentales vinculados con la atención de la salud mental también manifiestan cierta desazón por el avance de un fenómeno que viene afectando a personas jóvenes y adultas.
Y no hay espacio para ocultar o relativizar la gravedad de la situación: en el Hospital Municipal de Urgencias de la ciudad de Córdoba ha crecido el número de pacientes que llegan intoxicados con psicofármacos por intentar quitarse la vida.
Como dimos cuenta en un informe que publicamos días atrás, en 2025 el hospital municipal atendió a algo más de 600 personas con cuadros de intoxicación, lo que representa un incremento del 37% comparado con 2021.
Y, se justifica la reiteración, en la mayoría de los casos se trató de personas que intentaron suicidarse con la ingesta sin control de fármacos de venta bajo receta.
En ese contexto, bien vale la reflexión de Lucas Torrice, subsecretario de Salud Mental y Adicciones de la Municipalidad, acerca de los posibles orígenes del deterioro de la salud mental: “Estamos viendo una emergencia en salud mental y adicciones".
Por un lado, aumentan los casos graves por intentos de suicidio. Por otra parte, surgen nuevas situaciones como los consumidores digitales, las apuestas online y el incremento de sustancias como el ‘pipazo’ que se extiende en las periferias”. Afirmó.
Una radiografía descarnada que nos pone de cara a una realidad de compleja solución en tanto no se tomen con carácter de urgencia los recaudos de prevención y de contención a la población en riesgo.
Las citas contenidas en el informe refieren a los casos atendidos en el Hospital de Urgencias, lo que deja una ventana abierta para inferir que las estadísticas tomarían una curva ascendente al reflejar otros centros de salud de gestión pública y privada que también receptan pedidos de emergencia por el mismo drama.
Quedan interrogantes por resolver en medio de estos acontecimientos. Por ejemplo, los propios agentes sanitarios expresan su estupor por la cantidad de psicotrópicos que se consumen en ciertos grupos familiares o de manera individual, aun sin controles terapéuticos y sin prescripción médica.
Los casos de intentos de suicidio como resultado de alteraciones emocionales encierran múltiples principios. Hay registros oficiales que dan cuenta de que cada 17 intentos hay uno consumado. Y es en esta instancia donde adquieren un rol determinante los centros de contención que brindan su sana palabra y su aliento por vía telefónica, digital o presencial.
La salud mental de muchos argentinos está en emergencia y el Estado en toda su magnitud no puede permanecer ausente.

