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El rol de inspectores y directores de centros educativos

Se dice que un docente debe confiar en sus alumnos; los inspectores también deben confiar en sus directores, así como estos en los docentes que tienen a cargo... Todo es una cadena.

15 de agosto de 2013 a las 02:00 p. m.
Norma del Valle Morandini (Profesora y directora)
El rol de inspectores y directores de centros educativos

Son muchos los hechos de violencia que se registran en las instituciones escolares entre los alumnos, y de estos con los profesores, como así también de violencia simbólica. Ante ello, cabe preguntarse: ¿qué papel deben cumplir el Estado y, en consecuencia, las inspecciones que tienen a su cargo las escuelas? ¿Qué rol cumple el inspector? ¿Es un mero administrador? ¿Contribuye colaborando con los directores para que estos encuentren aliviada su tarea? Si bien se habla de tipo de sanciones para alumnos ante conductas inapropiadas, poco se habla de sanciones para docentes, sean estos maestros, profesores, directivos u otro personal que cumpla un cargo de ese tipo.En cuanto a directores, sería importante recabar información para saber cuántos han sido apartados de sus cargos, injustamente o con razón, en toda la provincia de Córdoba, y cuál es el nivel y modalidad que tiene más directores apartados de sus cargos de forma momentánea, es decir, cuando son separados hasta tanto se defina qué tipo de sanción les corresponde. Diálogo. Desde el Ministerio de Educación, en una revista educativa, se expresó que "hay que dialogar, escuchar y no ser arbitrario en las correcciones". Lo mismo podría aplicarse en cierta medida a docentes, teniendo en cuenta el tipo de acción cometida. Entonces, ¿por qué en algunas inspecciones existe poco diálogo con los representantes de las instituciones educativas? ¿Será que la burocracia no permite tener tiempo para hacerlo? Un inspector debe tener en cuenta de un director, entre otras, la calidez humana del trato con los demás agentes, la antigüedad en el nivel y la modalidad (por ejemplo: si es técnica, secundaria común o adultos). La antigüedad muchas veces influye en el conocimiento que un director pueda tener; por lo tanto, hay que apuntalarlo, ayudarlo.Según Alicia Carranza, las amonestaciones debilitan la autoridad docente. De ahí que todo inspector, antes de sancionar a un director, deberá tener muy en cuenta el tipo de sanción que le corresponde al director (ya que las mismas también debilitan la figura del director frente a los docentes), según la gravedad del caso, y tener en cuenta que cada director que tiene a su cargo es único e irrepetible.Se dice que un docente debe confiar en sus alumnos; los inspectores también deben confiar en sus directores, así como estos en los docentes que tienen a cargo... Todo es una cadena. Si hay una palanca dinamizadora de las competencias organizacionales para que las cosas sucedan, esta es el espacio emocional signado por la confianza.La confianza no es un atributo natural, sino una construcción social que facilita el suceder de las interacciones y torna más previsibles escenarios y futuros inciertos. Y si un director se equivoca, ya que es un ser humano, corregir y no sancionar directamente. Dar más apoyo que sanciones, pues estas son tomadas como castigo.Corregir es dar una oportunidad para el aprendizaje; sancionar es anular, no permitir que el otro crezca profesionalmente. Ante observaciones hacia un director, ¿cómo se muestra el inspector? ¿Es tolerante y comprensivo? ¿Existe el diálogo? ¿O hace que aquel se sienta culpable? El diálogo tolerante y comprensivo es una aproximación entre el "yo" y el "tú".Según Verónica de Andrés, las personas perfeccionistas son aquellas que hacen sentir mal a las personas de su entorno cuando estas cometen equivocaciones. En cambio, si es un inspector que apunta a la excelencia, se preguntará qué puede aprender este director del error y dará recomendaciones. Señalará siempre la conducta deseada en lugar de la no esperada, pondrá objetivos realistas y ofrecerá apoyo para alcanzarlos.Nadie da lo que no tiene. Si un inspector no tiene calidez humana e inteligencia emocional, si no es humano, es difícil que trabaje con sentido humano, transmitiendo humanismo hacia los demás.El inspector debe colaborar con la dirección y esta, a su vez, con el docente de un establecimiento, mediar ante diferentes problemáticas, si estos lo solicitan. No dejarse llevar por opiniones de terceros ni por la primera impresión. Consensuar con las partes involucradas para solucionar conflictos. La clase de inspección que debe predominar no es la correctiva, que es la más fácil de todas, sino la creadora, preventiva y constructiva. Sentimientos. No importa lo alto que esté en el organigrama, es importante mantener el buen contacto con todos los escalones de la jerarquía. Las continuas sanciones pueden provocar el síndrome de burn out , como respuesta a una situación laboral intolerable con manifestaciones de desmoralización, haciendo que el director se sienta culpable. Ello puede que vaya generando una actitud pesimista frente a ciertas circunstancias y no una actitud optimista. Tener cuidado, porque se refuerza sólo lo negativo y no se señala muchas veces lo positivo del accionar directivo. Si se presta atención a lo positivo, esto tiende a aumentar.No basta punitivamente desplazar a un docente de su cargo, provocando la desterritorialidad, que es un dispositivo de violencia. Se necesita conciencia de los sentimientos y no olvidar que toda decisión que se tome suele impactar en el futuro emocional del docente involucrado, como así también de la institución de la cual forma parte.Como dijo el papa Francisco, "quien ama, da confianza, no corta los puentes; sabe perdonar y transmite que el verdadero poder es el servicio. Tener respeto es custodiar, preocupándose, y es una responsabilidad de todos. Ser custodios es ser guardianes y con intenciones que construyan, no que destruyan. San Pedro cometió los peores pecados; sin embargo, lo hicieron papa".Por último, las máximas autoridades deben velar para que los inspectores trabajen sin olvidar cumplir el rol de "pedagogo", ser facilitador del crecimiento de los directores, cambiando la crítica destructiva por la comprensión y el juicio por la tolerancia, para que estos puedan realizar una mirada reflexiva sobre la práctica.Hay que separar los hechos de quien los realiza, ya que el hecho cometido podrá no ser el correcto, pero quien lo comete puede ser una persona valiosa. La tarea no es ni controlar ni dar informaciones fragmentadas; es ayudar a pensar, dar más apoyo, ya que toda acción de inspección debe llevar implícito el hacer docencia.