Hoteles de Embalse. Recuperar el turismo social como desafío

La administración nacional bajó el pulgar a uno de los emblemas turísticos del Valle de Calamuchita, que alguna vez fue motor clave para la economía de la región, pero que se hallaba en grave estado de deterioro.

27 de mayo de 2026 a las 12:01 a. m.
Recuperar el turismo social como desafío
Embalse. Hoteles de la unidad turística estatal.

El Gobierno nacional resolvió por decreto poner en grado de enajenación o privatización la Unidad Turística de Embalse, un complejo hotelero que desde la década de 1950 funcionaba en esa ciudad del Valle de Calamuchita, en el centro oeste de la provincia de Córdoba. El lago de Embalse ofrece una postal de puro paisaje y de disfrute para miles de visitantes.

La medida gubernamental, que será ejecutada por la Agencia de Administración de Bienes del Estado, alcanza también a la Unidad Turística de Chapadmalal, en la provincia de Buenos Aires. Ambas medidas permiten deducir que el presidente Javier Milei baja definitivamente el pulgar al llamado turismo social, tan importante para el país durante décadas.

Hay que señalar, también, que el desguace hotelero afectará la fuente laboral de decenas de empleados estatales, quienes pasarán a retiro o a disponibilidad por un tiempo determinado.

Si bien esas medidas extremas corresponden al actual Gobierno, lo cierto es que en relación con los hoteles de Embalse hace más de 20 años que se vienen evaluando y anunciando propuestas de recuperación que nunca llegaron a concretarse, tanto desde la órbita nacional como desde la provincial.

“No hay plata y hay que desprenderse de todos los inmuebles ociosos del Estado que pueden ser enajenados o transferidos”, es el implícito mensaje de la administración libertaria.

Siempre en un marco de incertidumbre que se extiende desde hace décadas, la línea de siete edificios de Embalse (algunos derruidos) podría ser vendida o concesionada.

¿Regresarán los días de auge del turismo social y de las multitudes que desbordaban las plazas disponibles, además de las concentraciones juveniles en competencias escolares? Es imposible volver el tiempo atrás, aunque las expectativas de remediación se mantengan intactas, acaso mediante una inversión mixta entre privados y el Estado cordobés, como se analizó hace varios años.

Por ahora, no hay nada concreto acerca de los alcances de la operatoria diseñada por el Gobierno nacional. Pero no parece incluirse en los planes oficiales alguna forma de compromiso con los sectores de la población que no tienen posibilidades de vacacionar por falta de ingresos.

Sería desatinado dejar al abandono un complejo de alto valor inmobiliario, rodeado de parques forestales y con varios kilómetros de costa del lago más grande de la provincia. Un proceso de venta o privatización puede demandar mucho tiempo, pero aun así vale el desafío de conservación y remediación.

El propio gobernador Martín Llaryora, de paso por la región, envió un mensaje al Gobierno nacional: “Tienen que encontrarle una solución, que no es el cierre; es la reactivación, tanto desde lo público como de capitales privados”.

Queda como síntesis que la Unidad Turística de Embalse debiera ser un motor para la economía de la región. Y no sería conveniente dejar que se apague.