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Las preocupaciones de la agenda presidencial

Cabe preguntarse si la ayuda será para todos los intendentes que la requieran, sin importar su pertenencia política. Y cabe responder que la duda se impone. Horacio Serafini.

27 de enero de 2013 a las 12:01 a. m.
Las preocupaciones de la agenda presidencial

Tan recurrente como postergado, el debate por la coparticipación, que atizó la decisión del Gobierno de asistir en forma directa a los municipios, junto a la preocupación por la inflación y la negociación paritaria que subyace en el discurso presidencial, centraron la atención de esta semana.

Una nueva distribución de recursos entre la Nación y las provincias es una materia pendiente desde la reforma de 1994. Nunca pudo abordarse por los avatares políticos que hicieron imposible lograr el requisito necesario: el acuerdo de los gobernantes de los 25 distritos y la Casa Rosada.

La cuestión cobró impacto este mes, al compás de la búsqueda de recursos y de los posicionamientos político-electorales. Las formas de hacerlo por parte de los gobernadores dependieron de su relación con la Rosada y sus aspiraciones hacia 2015.

Quién y cómo. José Manuel de la Sota optó por judicializar los reclamos ante el cierre del camino político. La Corte tiene pendientes fallos sobre la supuesta deuda de la Anses con la Caja y la medida cautelar respectiva, al tiempo que el cordobés sofrena el pedido de devolución del 15 por ciento de la coparticipación que cedió cuando se privatizó el sistema jubilatorio. Además, evalúa hacer otro por la presunta inconstitucional de la resolución 13 que reglamentó la manera en que los intendentes de todo el país podrán requerir ayuda financiera a la Nación sin pasar por los gobernadores.

Pasa algo parecido en Santa Fe, que desde el gobierno socialista de Hermes Binner también tiene pendiente un reclamo ante la Corte por presuntas deudas previsionales.

No judicializar, pero sí tratar de sacarle el máximo jugo político, parece ser la estrategia de Daniel Scioli.

Sus pretensiones de ser el candidato K si no hay chance de un tercer mandato para Cristina están supeditadas a la ayuda financiera nacional, como volverá a suceder ante el próximo medio aguinaldo.

Así, después de ventilar por días en la prensa la reforma de la coparticipación, como del Fondo de Ayuda al conurbano bonaerense, el exmotonauta llevó la cuestión al titular de Diputados, el bonaerense Julián Domínguez. Ni 24 horas tardó la réplica de la Rosada.

Similar pedido le hizo a Domínguez el ultrakirchnerista Eduardo Fellner, pero los términos que usó el gobernador de una de las provincias más pobres marcó la diferencia con Scioli: su carta fue personal, como personal el compromiso de asistir a una audiencia. Además, y para acentuar el contraste, pidió dejar de lado “individualismo, egoísmo y mezquindad”.

Recordó, como no lo hizo Scioli, que Néstor Kirchner intentó promover la reforma en 2004, y ratificó su alineamiento con la política de distribución de recursos que hace la Nación desde 2003.

Detrás, el diputado bonaerense Carlos Kunkel instó a Scioli a que, si necesita recursos, cobre mayores impuestos al sector agropecuario provincial mediante un revalúo fiscal de las tierras. Y trascartón, el mismo Domínguez le marcó terreno, a él como al ascendente intendente de Tigre, cuando reunió a la mitad de los intendentes bonaerenses con la consigna: “El peronismo deberá jugar con Cristina. No con el oportunismo de Daniel Scioli, ni con la gestión de Sergio Massa”.

La resolución 13. Si algo acicateó estas reacciones fue la resolución 13. La ayuda financiera directa a los municipios la decretó la Presidenta una semana después de los saqueos de diciembre en Bariloche, Rosario y algunos puntos del Gran Buenos Aires.

Cabe preguntarse si la ayuda será para todos los intendentes que la requieran, sin importar su pertenencia política. La duda se impone. El ministro de Planificación, Julio De Vido, hace un autoadmitido manejo político electoral de los incalculables fondos para obras públicas exprés que otorga también directamente a intendentes.

La resolución 13 trasunta la preocupación presidencial por prevenir la repetición de hechos como los de diciembre en los meses preelectorales. Del mismo modo, su atención también está puesta en prevenir un desborde de la puja precios-salarios. La prueba es que después de que hace dos semanas el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, llamara a la “responsabilidad” de los empresarios formadores de precios, Cristina Fernández convocó a los consumidores a “hacerles el vacío” a los que sean irresponsables con los aumentos; a su estilo, reeditó el llamado al “boicot” que, siendo presidente, hizo en 2005 su antecesor frente al aumento de los combustibles por parte de Shell.

Y en plan de retomar la iniciativa sobre las calientes paritarias por venir, llamó a “acordar” a empresarios y sindicatos.