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Otra cuenta pendiente para el empate estratégico

El Parlamento parece encaminarse hacia un escenario de empate estratégico. En su opción entre el consenso o el bloqueo, estará la extensa agenda de temas pendientes que tiene el país.

06 de octubre de 2021 a las 12:00 a. m.
Otra cuenta pendiente para el empate estratégico
Renuncia. Con Highton se va la única mujer que quedaba en el máximo tribunal de la Nación. (DyN / Archivo)

Contra la interpretación más extendida en estas horas, la renuncia de Elena Highton de Nolasco a la Corte Suprema de Justicia de la Nación tiene menos conexión temporal con la reciente renovación de autoridades en el máximo tribunal del país que con una fecha un poco más lejana.

Esa fecha es la del quinto aniversario, en febrero del año próximo, del fallo del juez nacional en lo contencioso administrativo Enrique Lavié Pico, que la favoreció con un amparo para continuar en el cargo después de haber cumplido 75 años de edad.

Fue una decisión objetada en su momento por el senador cordobés Ernesto Martínez (y se convirtió en el antecedente más valioso de su denuncia posterior sobre las piruetas oficialistas del juez Ricardo Recondo en el Consejo de la Magistratura), pero el gobierno de Mauricio Macri desistió de apelarla.

Highton logró mantenerse en la Corte y pudo ser testigo del regreso a la Casa Rosada de Alberto Fernández, socio de su discípula, Marcela Losardo. El mismo que como jefe de Gabinete la impulsó en 2004 como la primera mujer que llegó a la Corte en democracia.

La jueza no ignoraba el cuestionamiento público que Cristina Kirchner había hecho sobre aquel planteo de continuidad después de los 75 años. La expresidenta la destrató comparando esa conducta con la opuesta: la renuncia a los 75 del juez Raúl Zaffaroni. Pero Alberto Fernández y su vice parecían haber encontrado un modo de convivencia después de un agrio período de distanciamiento. Y Marcela Losardo era la ministra de Justicia.

También a contrapelo de la lectura más remanida, la renuncia de Elena Highton habla menos de un final de época entre estos jueces supremos que del evidente fin de ciclo para la convivencia política entre el Presidente y su vice, que alguna vez influyeron en su designación.

Para entender que ese matrimonio del pasado ya es pasado, basta con preguntarse sobre el vacío que deja Highton y lo que implica como nuevo desafío para un gobierno dividido. Todo hace presumir que el oficialismo propondrá a otra mujer como relevo. Aunque no está obligado por ninguna norma, con Highton se va la única mujer que quedaba en el máximo tribunal de la Nación.

Puede que esta sea la única coincidencia interna en la cima del Gobierno. A Cristina Kirchner le urge contar con algún terminal activo en la Corte para el momento definitorio de las causas judiciales más complejas que desde hace tiempo no la dejan dormir sin un ojo abierto.

Alberto Fernández puede declararse compasivo con esa necesidad, pero a mitad de mandato y sin expectativas firmes de continuidad también podría aspirar a reemplazar a Highton -la vocalía en la Corte más cercana a su historia personal- por alguien que en el futuro le cuente por dónde andan esos expedientes que suelen florecer como hongos para los expresidentes cuando pierden el poder.

Existe, entonces, la necesidad de un acuerdo primigenio entre Alberto y Cristina, que por ahora es más bien incierto. En circunstancias más holgadas que las actuales, no consiguieron ese acuerdo en torno de la figura del procurador General. El Presidente propuso al juez Daniel Rafecas; la vice le cajoneó el pliego y propuso cambiar las normas de designación.

Pero como el relevo de Highton necesita de mayoría agravada en el Senado de la Nación, Alberto y Cristina juntos también deberán dialogar con la oposición. Allí aparece otra derivada. La posición del oficialismo en el Senado está en veremos hasta que se defina en noviembre la nueva composición del Congreso. Y si se reiteran los resultados de las primarias, estará jaqueado el número con el cual Cristina maneja el Senado. Con todo derecho, los nuevos senadores pedirán ser oídos a la hora de definir la silla vacante de Highton.

Por si quedaran dudas del fin de ciclo político que enmarca la partida de la jueza renunciante, la Cámara de Diputados ofreció ayer una muestra de la nueva realidad que inauguraron las urnas. La oposición desafió al Gobierno a juntar el cuórum propio, y la dupla de comando que integran Máximo Kirchner y Sergio Massa fracasó en el intento.

El Parlamento parece encaminarse hacia un escenario de empate estratégico. En su opción entre el consenso o el bloqueo, estará la extensa agenda de temas pendientes que tiene el país. El acuerdo con el FMI, por ejemplo.

Y, desde este martes, también una silla de valor incalculable para una jungla política que a los expresidentes -sus funcionarios, familiares y amigos- acostumbra a pasearlos por los pasillos de Comodoro Py.