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Necesitamos sabiduría

Tenemos que descubrir que no es el año el que va a cambiar; somos nosotros los que tenemos que cambiar para que sea posible un tiempo mejor.

13 de enero de 2015 a las 12:01 a. m.
Pedro Torres*
Necesitamos sabiduría

Al comenzar el año con sinceros deseos muchos nos hemos saludado con el anhelo de un año mejor, pero tenemos que descubrir que no es el año el que va a cambiar; somos nosotros los que tenemos que cambiar para que sea posible un tiempo mejor. En estos días, al escuchar las noticias, constatamos tristemente que no sabemos vivir. Lo hemos palpado en los lamentables sucesos vividos en Francia; lo reconocemos entre nosotros si vemos la realidad: la desnutrición se cobra vidas entre nosotros, hipoteca el futuro y la salud de muchos hermanos que buscan comida en la basura. ¡Entre nosotros, que somos un país productor de alimentos!Sí recordamos lo que hemos compartido en otras oportunidades: cientos, miles de personas que se evaden de la vida con las adicciones, y otras miles que siembran la muerte en quienes se ven frágiles haciendo de la droga o de otras adicciones una mercancía que utiliza la debilidad de los hermanos para provecho propio, en vez de ayudarlos a salir. Vivimos sin vivir cuando estamos encerrados por inseguridad, cuando palpamos la deshonestidad y la corrupción en sus tantas formas, el dolor de las palabras violentas que siembran mentiras, calumnias, difamación. Vivimos sin vivir, apurados para producir, sin espacio para la gratuidad, para el encuentro. El papa Francisco, el año que pasó, muchas veces nos ha llamado la atención a este misterio, el hombre no sabe vivir, no sabe trabajar por la paz. Lo mostraba al recordarnos el drama en Siria, en Nigeria, en Irak, en Palestina y en tantos rincones de la Tierra donde también por intereses económicos, por historias de dolor y odios que no se superan, se vive el drama de la muerte, de la violencia, de la falta de libertad religiosa. No sabemos vivir, no acogemos al Señor de la Vida, al Señor de la Paz, al Señor que nos trae Sabiduría. Que ofrece el camino del amor y la verdad para convivir.A Dios le agradó cuando Salomón joven, al que le ofreció que pidiera lo que quisiera, no pidió oro ni plata ni vida larga ni corta, sino que pidió sabiduría, y Dios se la ofreció para servir, para gobernar. Para Pablo, la sabiduría brota de la cruz porque de la cruz brota el Espíritu, porque de la cruz brota la centralidad del amor. Para Juan, la sabiduría se relaciona con esa presencia: "Puso su carpa entre nosotros", la carpa como el lugar del encuentro del Antiguo Testamento. La carpa indica una residencia de Dios entre nosotros, pero al mismo tiempo es dinámica, porque pone en movimiento; al mismo tiempo, precaria, porque requiere nuestra libertad, nuestro sí, nuestro ir al encuentro del Dios que está entre nosotros. "Necesitamos esa sabiduría –dice el Papa en su mensaje para la jornada de los enfermos de este año– que no es un conocimiento teórico, abstracto, fruto de razonamientos, antes bien, como dice el apóstol Santiago, es pura, pacífica, complaciente, dócil, llena de compasión y buenos frutos, imparcial, sin hipocresías, y por tanto, es una actitud infundida por el Espíritu Santo en la mente y en el corazón de quien sabe abrirse al sufrimiento de los hermanos y reconoce en ellos a Dios". Por eso, una vez más pidamos la sabiduría para vivir el evangelio, para vivir en sociedad en el 2015, para vivir en paz.

*Obispo católico. Miembro del Comité Interreligioso por la Paz (Comipaz)