Moderación y equilibrio
Las elecciones en Chile, Uruguay, Colombia y Venezuela señalan una línea equilibrada y pluralista, que será confirmada mañana en Brasil. Julio César Moreno.
En lo que va del año, se han sucedido elecciones presidenciales o legislativas en varios países de América latina, en las que se confirmaron algunas tendencias de fondo, como la alternancia de diferentes partidos o coaliciones en el gobierno. En ese sentido, el cambio más importante quizá fue el de Chile, donde la centroderecha reemplazó a la centroizquierda luego de que ésta estuviera 20 años en el poder. Sin embargo, no se produjo ningún remezón político, económico o social y hasta ahora el presidente Sebastián Piñera ha mantenido las orientaciones de los gobiernos precedentes de la Concertación. El fantasma de un "neopinochetismo" no se ha hecho presente y hay que destacar como hecho significativo que el gobierno de Piñera y los partidos de oposición han coincidido en reclamar a la Argentina la extradición del chileno Sergio Galvarino Apablaza Guerra, sospechado de haber participado en el asesinato del senador Jaime Guzmán en 1991 y del secuestro de uno de los directivos del diario El Mercurio , cuando Chile ya había recuperado la democracia. Prensa independiente. Tampoco el triunfo del ex guerrillero tupamaro José Mujica en las elecciones presidenciales del Uruguay produjo conmoción alguna. Por el contrario, Mujica es respetado no sólo por sus connacionales sino también por la opinión democrática internacional, que aplaudió al mandatario oriental cuando recientemente dijo: "La mejor ley de prensa es la que no existe"; "los gobernantes no deben responder a las críticas de la prensa" y "cuando un gobierno se muestra más tolerante con la diversidad, ayuda a formar una prensa respetuosa". Esta clara definición se contrapone a los ataques sistemáticos a la prensa y a la Justicia por parte de los gobiernos de Venezuela y la Argentina.Pero la línea general es la de la reafirmación de la democracia en toda la región, una democracia imperfecta, por cierto, que en algunos casos asume formas plebiscitarias, reeleccionistas y autoritarias. El intento de Ecuador no hizo más que fortalecer el ideario democrático en la región. Freno al autoritarismo. Es la misma democracia, aun con sus imperfecciones, la que da a los pueblos la posibilidad de poner un freno al autoritarismo, como ocurrió el domingo último en Venezuela, donde el chavismo perdió la mayoría absoluta y se produjo una especie de empate entre gobierno y oposición en la suma de votos. Lo cierto es que en Latinoamérica no hay grandes conflictos ideológicos. El "socialismo del siglo 21" dejó de ser una utopía para convertirse en un eslogan, ya que Venezuela afronta los mismos problemas, éxitos y fracasos que el resto de los países latinoamericanos: 30 por ciento de inflación, pobreza, violencia urbana e inseguridad extrema. Después de 12 años en el poder, Hugo Chávez no puede mostrar al mundo ningún "modelo" digno de ser imitado y así lo entendió la mitad de los venezolanos, que votaron en contra.Mañana habrá elecciones generales en Brasil, el gigante latinoamericano, una de las grandes potencias emergentes del mundo, ese "país continente" que es una nación de grandes contrastes y contradicciones, entre ellas la de una extrema riqueza y una extrema pobreza, además de una violencia sin par. Pero en el país han imperado una gran moderación y un gran equilibrio políticos. Brasil es un país que puede pensar en el siglo 21 porque sabe que es un siglo que le pertenece, porque este presente es ya su futuro.

