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Microcefalia: ¿zika, pesticidas o negocios?

Desviaron fondos de la lucha contra el ébola, la malaria y la tuberculosis, destinándolos al desarrollo de herramientas diagnósticas y vacunas antizika.

18 de mayo de 2016 a las 12:01 a. m.
Roberto Rovasio*
Microcefalia: ¿zika, pesticidas o negocios?

El título quizá sorprendió en el suplemento Temas del 13 de marzo pasado (http://bit.ly/1Tk1Jvx), pero es tristemente necesario reiterarlo, sobre la base de alarmantes, insuficientes, contradictorias y, lo más grave, sesgadas noticias difundidas por prestigiosas revistas científicas. Para ilustrar el tema, son suficientes dos muestras del granado mundo biomédico global: New England Journal of Medicine , del 13 de abril, y The Lancet , del 30 de abril pasados. En el primero, un informe especial del Centro de Control y Prevención de Enfermedades y otras agencias de Estados Unidos acepta la pretendida relación causal entre el virus Zika y la microcefalia, enfatiza la necesidad de la lucha contra el mosquito vector y aconseja a las mujeres de países vulnerables postergar sus embarazos, y a las mujeres embarazadas del Hemisferio Norte no viajar a países con presencia del virus.Además de no presentar fundamentos ni referencias científicas concretas y serias sobre dicha relación causal, se sostiene que "el argumento del virus Zika como causa de microcefalia necesita mayor elaboración". En consecuencia, "...es necesaria una revisión de dicha asociación", ya que para poder afirmarla "no existe una evidencia definitiva que confirme al virus Zika como responsable de tal anomalía congénita".Sin embargo, para aportar evidencia de la relación entre zika y microcefalia, los autores del informe aplicaron los criterios de Sheppard, con los que se aprobaron sólo cuatro de esos siete criterios epidemiológicos, y uno de ellos con "un limitado número de casos".Además, se desistió de la prueba experimental en animales de laboratorio, por juzgarla no esencial, y se desestimó el uso de los postulados de Koch, de aplicación universal para todas las enfermedades infecciosas (congénitas o no). Ambos métodos fueron recientemente aconsejados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para los protocolos de investigación sobre la asociación zika-microcefalia.Hay en el informe dos aspectos aún más graves que los mencionados.Primero, los "expertos" afirman que "si se cambia la hipótesis del virus Zika asociado a ciertos resultados adversos por la declaración del virus Zika como la causa de esos resultados, se facilitaría informar sobre consejos sanitarios, implementar el control del vector, identificar métodos diagnósticos y desarrollar vacunas".Segundo, sostienen la "ausencia de explicaciones alternativas sobre las posibles causas que puedan aclarar el aumento de casos de microcefalia".

Salud, política y negocios

La segunda de las publicaciones mencionadas exhibe los esfuerzos de científicos y políticos norteamericanos por lograr apoyo financiero para responder al Zika.

Presentan un panorama casi apocalíptico sobre la “inequívoca causa directa de microcefalia y otras anomalías congénitas en madres infectadas con virus Zika”, y citan un caso de una mujer (norte)americana que habría adquirido el virus en Sudamérica.

En ese único caso, también verifican el “extraordinario y virulento neurotropismo del virus”. En paralelo, reconocen que “muchas personas que contraen el virus no presentan síntomas, y sólo en raros casos, trastornos neurológicos” (lo que se sabe desde hace 50 años). También declaran que “los efectos del virus Zika están lejos de ser conocidos”.

El resto del artículo se refiere a la demanda de fondos para impedir el ingreso del zika a los Estados Unidos.

Los dos mil millones de dólares que solicitó el presidente Barack Obama para las agencias científicas en guerra contra el zika se están demorando en las discusiones entre demócratas, republicanos y la Casa Blanca, en plena campaña electoral.

Mientras tanto, esas agencias desviaron fondos de la lucha contra el ébola, la malaria y la tuberculosis, destinándolos al desarrollo de herramientas diagnósticas y vacunas antizika.

Como se sabe, malaria y tuberculosis son aún enfermedades prevalentes en la población mundial. Pero en los últimos decenios, ha sido más lucrativo financiar para diagnóstico y vacunas que para el tratamiento de enfermedades.

El vocero de esas agencias tampoco sabe si van a poder “levantar la hipoteca sobre las áreas de salud desprotegidas”.

Mientras se resuelve esta pelea financiera, presentada con toques de horror y aún sin fondos asignados, los científicos y políticos ya hicieron sólidos contactos empresariales para acelerar la producción de vacunas.

Con un supuesto primer lote experimental, se iniciaría la fase uno del ensayo clínico en septiembre y la fase dos a comienzos del año próximo. Para ello, se iniciaron conversaciones con Puerto Rico, Brasil y otros países sudamericanos, reconociendo que no pueden prever la eficacia de la eventual vacuna.

También se negocia con empresas farmacéuticas la venta de ocasionales vacunas o medicamentos, aunque los relatores expresan dificultades, ya que esas empresas “sólo quieren invertir en productos comercializados a nivel global y pretenden garantías de fondos del gobierno federal, además de que este comparta el riesgo financiero”.

A medida que la investigación biomédica se acelera y la discusión político-financiera llega al rojo, se insiste en que “la solución contra el virus Zika depende de la lucha contra el mosquito vector”. Esta se realiza “en varios frentes, en Puerto Rico, con larvicidas en lugares de cría y contra el mosquito adulto mediante insecticidas pulverizados en las viviendas de mujeres embarazadas”.

Al tiempo que estos informes ejemplifican gran parte de la “literatura científica seria” que es tomada en forma acrítica por la mayoría de la prensa mundial, múltiples espacios no comprometidos con los poderes fácticos de turno (abrasco.org.br; observador.pt; reduas.com.ar) presentan un enfoque alternativo que es necesario evaluar con seriedad.

Hay una indiscriminada e ineficaz aplicación masiva de pesticidas y agrotóxicos desde hace décadas en regiones con reciente prevalencia de anomalías congénitas. Son regiones que también coinciden con degradación de las condiciones sanitarias básicas, falta de agua potable y otras características de la pobreza extrema.

Además de los enormes compromisos político-financieros involucrados, y sin negar la posible participación del virus Zika en la patología prenatal, es claro que la prensa biomédica hegemónica, sin evidencias científicas concluyentes sobre este punto, pretende ocultar alternativas sobre el origen de las anomalías atribuidas al zika.

Si se piensa en los intereses involucrados y en la mecánica publicitaria global desarrollada sobre temas como el glifosato o la gripe aviar –entre otras–, no es difícil imaginar estrategias me diáticas masivas que traten de convencer sobre la “nueva peste” (y lo logren) durante sucesos como los cercanos Juegos Olímpicos de Río de Janeiro y otros eventos multitudinarios.

Opiniones que se pretenden acallar consideran la alternativa del mal uso del zika como pantalla para ocultar los horrendos daños que los pesticidas y agrotóxicos producen desde hace años en Brasil y el resto de la región.

*Exinvestigador principal del Conicet