Medidas concretas
Algunas acciones que deberían discutirse y, si hay consenso, implementarlas en la educación. Sixto Reyes.
En los últimos tiempos, este diario dedicó varias notas para tratar el fracaso del sistema educativo, con especial hincapié en el nivel medio. En el editorial titulado "Ni un paso atrás en educación", se sostiene que "los magros resultados de los alumnos secundarios en Lengua y Matemática, sumados a una dudosa evaluación de la calidad docente, son malas señales para el futuro de la capacitación en el país". También Rogelio Demarchi, en su nota "Por una nueva educación", se refirió al tema, y luego de varias consideraciones, concluye: "Tal vez haya llegado la hora de repensar la educación en sí misma, como sucedió hace 100 años, entre el Centenario y la Reforma Universitaria, en aquella Argentina que se transformaba en una nación moderna".Mariana Otero, por su parte, en su columna "Una pérdida irreparable", recupera los datos del Barómetro de la Deuda Social Argentina que muestran que el 97,6 por ciento de los chicos de sectores medios y altos asiste a la escuela, mientras que el 21,1 por ciento de sus pares de los estratos bajos está afuera. Y concluye: "Así, sin educación, las desigualdades sociales preexistentes se incrementan y la brecha entre quienes más y menos tienen sigue siendo demasiado profunda".También me parece importante señalar la preocupación de la Presidenta de la Nación en el sentido de que no se observan mejoras sustanciales a pesar del gran aumento presupuestario destinado al sistema educativo. La nota editorial ya citada ratifica: "Es válido reconocer que las autoridades nacionales han cumplido con la exigencia que fijaba la Ley de Financiamiento Educativo, que obliga a destinar a esta área un presupuesto mínimo equivalente al seis por ciento del producto interno bruto (PIB)".De lo expuesto hasta aquí, pueden extraerse algunas conclusiones parciales: en educación, no todo es cuestión de dinero, sino de inteligencia a la hora de administrar recursos siempre escasos. Haber provisto de netbooks a los alumnos sin una intensa capacitación previa hace que esta herramienta didáctica esté desaprovechada en la mayoría de los casos.Otro punto que señalan los expertos es el costado social de la escuela. En este punto, la responsabilidad debe ser compartida entre el Estado, los padres, los educadores y los referentes de la propia sociedad, para revertir el juicio negativo que se tiene sobre los educadores.Inútil sería enumerar los desencuentros que pueden causar expresiones desafortunadas que polarizan el lugar simbólico de todos los protagonistas de la educación y los dividen en un quehacer que debiera ser mancomunado. Acciones posibles. No puede menos que coincidirse con las opiniones citadas. Sin embargo, no se proponen medidas concretas para revertir el deterioro descripto. Es por ello que me atrevo a sugerir algunas acciones que deberían discutirse y, si hay consenso, implementarlas. En lo organizacional, propongo departamentalizar las asignaturas. No es una idea nueva, ya que casi todas las escuelas tienen los departamentos de materias afines. Pero el quid de la cuestión consiste en que los coordinadores deben ser rentados y quedar sometidos a las exigencias de control de gestión, traducidas después en los conceptos profesionales.En lo pedagógico-didáctico, reimplantar los exámenes trimestrales o cuatrimestrales sobre contenidos nodales de las distintas asignaturas impartidas en el período que se elija. Su valor sería del 50 por ciento y el promedio de las notas parciales sumaría el otro 50 por ciento.De este modo, docentes y alumnos se verían comprometidos a revisar y fijar contenidos mínimos que no pueden quedar librados al azar del "saquen una hoja" o del "pase al frente", y posterior olvido del estudio continuado de la asignatura una vez que se logra el tan ansiado promedio.En cuanto al perfeccionamiento, continuar y profundizar el programa de capacitación de los docentes en el uso de las nuevas tecnologías (TIC), para una utilización efectiva y amplia de las netbooks provistas por la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses) y de otros avances tecnológicos.En lo social, revalorizar la función del docente para el progreso de una nación. A veces sólo es cuestión de "gestos" de gobernantes, padres y otros referentes sociales.Indudablemente, se podría implementar una batería de medidas, mejorando esta propuesta o cambiándola. (Debo señalar que tales acciones se llevan a cabo desde hace años en la Escuela Superior de Comercio Manuel Belgrano, con muy buenos resultados).La educación debe ser una política de Estado a largo plazo, no apta para ansiosos, esos que esperan resultados inmediatos, ni para funcionarios que creen que todo comienza a partir de su asunción al cargo."Continuidad" es la palabra que no debemos olvidar, sobre todo los gobernantes.

