Pensar la infancia. Infecciones virales por omnipotencia
El concepto sanitario de "una sola salud", impulsado por la Organización Mundial de la Salud, destaca la estrecha conexión entre la salud humana, la salud animal y la ambiental.
El pasado 3 de marzo, se cumplieron seis años desde la detección en Argentina del primer caso clínico de infección por Covid-19. Se trataba de un hombre que había regresado de un viaje por el norte de Italia, país que ya registraba más de dos mil casos confirmados de la enfermedad.
El virus identificado pertenecía a la familia coronaviridae, reconocida desde 1965 y que, hasta entonces, causaba sólo infecciones banales.
Sin embargo, la nueva variante –luego nombrada Sars-cov-2– iniciaría una de las catástrofes sanitarias más extensas y graves de la historia mundial reciente.
Todo había comenzado en la localidad china de Wuhan, al afectar a personas con vínculo cercano a un “mercado húmedo”, llamado así por comercializar, además de mariscos, murciélagos, perros, pangolines (osos hormigueros escamosos) y serpientes; animales sustraídos de manera ilegal de la fauna salvaje.
Seis años después, el número de enfermos confirmados de Covid-19 alcanza la pavorosa cifra de 693 millones, más alrededor de dos mil millones de casos sospechosos. Los fallecimientos con diagnóstico certero superaron siete millones de personas.
Desde el comienzo, las discusiones giraron en torno del origen de la pandemia.
¿Era una filtración de virus de laboratorio? ¿Era por contagio de animales no humanos a humanos?
Estudios recientes permiten descartar la primera hipótesis y sostener que, una vez más, se trató de una infección transmitida por animales.
En verdad, son varias las enfermedades infecciosas –en particular, las causadas por virus– que no fueron inicialmente humanas. El salto de microorganismos desde otras especies comenzó con la convivencia con animales silvestres y ganado criado para consumo, fenómeno que representa un fuerte cuestionamiento a la visión antropocéntrica respecto de este y de otros procesos que afectan la salud.
La omnipotencia causa enfermedades.
Antecedentes históricos
El antecedente más antiguo de transferencia de animales a personas data de aproximadamente 2.500 años. El virus del sarampión enfermaba originalmente a bovinos.
Otros virus pasaron de lobos salvajes a su versión domesticada, los perros, hoy la especie más adaptada a la vida humana.
Más recientemente, otros agentes infecciosos repitieron el proceso, como los causantes de brotes de Sars (síndrome respiratorio agudo severo en 2002), Mers-Cov (síndrome respiratorio de Oriente Medio en 2012), gripe porcina (hoy gripe A humana), gripe aviar desde 2022 y, por supuesto, Covid-19 en 2019.
Una sola salud
Este concepto sanitario, impulsado por la Organización Mundial de la Salud, destaca la estrecha conexión entre la salud humana, la salud animal y la ambiental.
El paradigma permite, entre otros amplios aspectos, relacionar el origen de epidemias de infecciones humanas con el aumento desmedido de la domesticación de otras especies.
Hoy existen más animales, aunque menor biodiversidad.
Muchas especies viven hacinadas en sitios dominados por el hombre (sustantivo genérico), engordadas con comida no natural y sacrificadas para beneficio unilateral, sin que se repare en el irreversible daño ambiental.
Más aún: ciertas “excentricidades gastronómicas” se preparan con carne de ciertos animales salvajes y muestran una frivolidad humana que no reconoce que, con ello, contribuye a su propia extinción.
Es Yuval Noah, reconocido historiador, quien nos recuerda que, inicialmente, homo sapiens era una especie insignificante, una "pequeña población" sin impacto ecológico relevante en comparación con otras especies más extendidas y poderosas.
En la actualidad, el hombre se arroga el poder absoluto para someter y consumirlas, lo que altera para siempre el delicado equilibrio que, desde el enfoque de una sola salud, se intenta visibilizar.
Médico

