Iglesia y pobreza
La Iglesia Católica no sólo recorre los caminos espirituales del hombre, sino que también lo acompaña en su sufrimiento e indigencia. Es decir, en sus necesidades vitales y existenciales.
La Iglesia Católica no sólo recorre los caminos espirituales del hombre, sino que también lo acompaña en su sufrimiento e indigencia. Es decir, en sus necesidades vitales y existenciales. Al respecto, el titular del Episcopado, monseñor José María Arancedo, exhortó hace poco a "despertar la conciencia a veces aletargada, ante el drama de la pobreza".Por su parte, el arzobispo de Córdoba, monseñor Carlos Ñáñez, ante importantes empresarios y políticos se refirió al escándalo de la miseria en nuestro país.Debemos decir que existe escándalo cuando hay una situación que se considera intolerable y que provoca indignación.Pero la pobreza también es un escándalo. Ella fue abordada por el ministro de Economía de la Nación, Axel Kicillof, cuando dijo que no sabía la cantidad de pobres existentes, pues su medición sería una "estigmatización" para quienes resultaran incluidos en esa categoría. Algo que suena, al menos, ridículo.Estigmatizar es, según la Real Academia Española, "marcar a alguien con un hierro candente". Pues bien, esta marca es la que sufren, sin ninguna medición previa, los pobres. No se puede ni se debe ocultar la pobreza en la Argentina.El director del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), Norberto Itzcovich, expresó que como hay mil formas de calcular la pobreza, el organismo a su cargo no difunde ninguna.De todos modos, cuando la pobreza se convierte en una forma más de injusticia, es imprescindible –a pesar de su difícil medición y definición– conocerla en su extensión y heterogeneidad, para la formulación de las políticas públicas.Las ciencias sociales tradicionalmente han tomado dos sistemas de medición en nuestro país y en otros para realizar las estadísticas correspondientes: La línea de pobreza, representada por una canasta de bienes y servicios que se construye respetando las pautas culturales de consumo de la sociedad en ese momento. Necesidades básicas insatisfechas. Falta de acceso a ciertos servicios, tales como vivienda, salud, educación, etcétera. Se refiere a niveles mínimos de acceso a estos servicios. La ausencia de mediciones oficiales no es casual. En el portal digital de este diario, encontramos una nota, publicada el martes 12 de este mes, en la que se afirma que "para una familia de cuatro miembros (compuesta por un matrimonio y dos hijos menores), el valor de la canasta de alimentos para un consumo de clase media es de 6.393,27 pesos". Los pobres "no desaparecen" por falta de encuestas; son personas de carne y hueso, con nombre y apellido, que viven en tal lugar y provincia, muchas veces con historias de hacinamiento y hambre. El mapa de la pobreza es, a falta de certeza, como un archipiélago con distintos y múltiples niveles de pobres e indigentes.Un dato a tener en cuenta: según los especialistas, hace tres años que la economía está estancada. Esto influye para que se amplíe y profundice el cuadro social de pobreza y pauperización, a pesar de las ingentes sumas de dinero que se vuelcan en los numerosos planes sociales. Una de las posibles razones de la falta de conciencia sobre la problemática de los pobres es que estos se encuentran en su mayoría en el sector informal de la economía y carecen de estructuras que los representen y luchen por sus derechos. Al menos, la Iglesia sí lo hace.
*Doctor en Derecho y Ciencias Sociales

