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Humor, “memes”, Mundial y nacionalismo

Según Limor Shifman, lo que caracterizaría a un “meme” no es sólo su reproducción viral en el entorno de la Web 2.0, sino las intervenciones y modificaciones llevadas a cabo por los mismos usuarios.

18 de julio de 2014 a las 12:01 a. m.
Carolina Saucedo Añez*
Humor, “memes”, Mundial y nacionalismo

Seguramente, en las últimas semanas, más de un lector 
se ha reído, quizá compartido y difundido algún “meme” referido al ya finalizado Mundial de fútbol a través de servicios de mensajería instantánea y de las redes 
sociales.

Imágenes del futbolista holandés Arjen Robben disfrazado de bailarina, actuando sus caídas; Seven Up como bebida oficial brasileña después de la goleada sufrida contra Alemania; fotos de Lionel Messi llorando como un niño, tras la derrota en la final.

Ahora bien, este comportamiento –que la mayoría de nosotros realizamos en forma inconsciente y automatizada– propicia diferentes reflexiones posibles.

El móvil del humor

Desde las ciencias de la comunicación, se señala que a lo largo de la evolución de los medios de prensa, estos han incluido diversas variantes y modalidades humorísticas entre sus contenidos.

La prensa integró en sus páginas historietas y chistes, la radio incluyó chistes y llamadas en broma, la televisión recurrió a rutinas cómicas y sketches , entre otras variantes. Desde mediados de la década de 1990, Internet ha crecido y penetrado en el quehacer social de un modo abrumador.

Bajo esta consideración, el humor no representa una excepción: cadenas de correo electrónico, diapositivas de Power Point, videos, montajes fotográficos y de audio funcionan como mecanismos de circulación del humor en Internet.

Asimismo, en el ámbito de los estudios comunicacionales se subraya también el hecho de la creciente facilidad de los usuarios para manipular y difundir imágenes, textos y archivos de sonido en el ciberespacio, especialmente en el entorno de la Web 2.0, creando así nuevos contenidos, tal como los así llamados “memes”.

Tradicionalmente, la palabra “meme” designaba la mera difusión de fenómenos culturales; por ejemplo, modas en el vestir o en formas de hablar.

Sin embargo, en los últimos años esta palabra es utilizada para describir contenidos generados por los usuarios que se distribuyen en la Red, constituyéndose esta última en el entorno por excelencia de los fenómenos meméticos.

Según Limor Shifman, lo que caracterizaría a un “meme” –por ejemplo un video de YouTube– no es sólo su reproducción viral en el entorno de la Web 2.0, sino principalmente las intervenciones y modificaciones llevadas a cabo por los mismos usuarios.

Por otro lado, en un sentido estricto, el término “meme” designa un formato particular del humor generado por los usuarios en Internet: una plantilla de imagen o fotografía que sirve para la combinación con diferentes textos, por lo general un par de líneas agregadas por los usuarios, tendientes a producir un efecto cómico.

Reírse del otro

Diferentes mecanismos subyacen a la comunicación humorística. Tradicionalmente, se da por sentado que a través del humor se expresan y festejan sentimientos de superioridad de un grupo sobre otro. Algunos autores enfatizan la dimensión cognitiva escondida detrás del funcionamiento del humor. Es decir, el humor se produce a través de la superposición de dos marcos cognitivos incongruentes.

Se resalta también el potencial del discurso humorístico para liberar tensiones y romper tabúes sociales. Los chistes sobre otros grupos étnicos o naciones son una constante histórica de casi todas las sociedades.

Según los antropólogos, siempre existen alusiones cómicas a otros grupos sociales a causa de su identidad cultural, los cuales siguen patrones constantes: los otros son representados como estúpidos o como extremadamente interesados en sacar ventajas a costas del próximo, o como tacaños, alcohólicos o faltos de higiene.

Eventos tales como la recién finalizada Copa del Mundo ponen en evidencia que los sentimientos nacionales están muy lejos de desaparecer, a pesar de que en el terreno económico los estados-nación hayan perdido protagonismo, sino, por el contrario, que el nacionalismo se articula e incrementa durante la escenificación de este tipo de megaeventos.

Mecanismo de liberación

En este sentido, el humor –un discurso muchas veces calificado como banal y superficial– ofrece un mecanismo adecuado para liberar este tipo de sentimientos y resentimientos nacionalistas.

Las rivalidades futbolísticas de Argentina con Brasil fueron el motivo de diversos “memes”, que apuntan a resaltar la inferioridad del otro y la superioridad propia, funcionando estos como un mecanismo liberador para el resentimiento existente en contra del “otro”, el cual normalmente no es expresado de forma abierta en los medios de comunicación tradicionales.

Por otra parte, la modalidad de generación de los “memes” se basa en incoherencias cognitivas, muchas veces expresadas en imágenes y textos, relacionando aspectos de la realidad con la ficción.

De manera preponderante, estrellas del espectáculo y del mundo del deporte se convierten en blancos de este tipo de humor.

De ese modo, el simple hecho de reír, publicar o reenviar un “meme” tiene sus raíces en este tipo de comportamiento social y cultural.

Lo tenemos tan automatizado que muchas veces no nos permitimos meditar al respecto y utilizar la tecnología de manera consciente y responsable, como así tampoco diferenciar entre un sentimiento de colectividad nacional sano y las simples agresiones a otras naciones, aunque sólo se expresen a través del humor.

* Licenciada en Comunicación, doctorada en la Universidad de Erfurt, Alemania.