Temas del día:

Grandes simios, hermanos evolutivos

El Proyecto Gran Simio promueve una declaración de las Naciones Unidas sobre los derechos de los grandes simios, que otorgaría ciertos derechos morales y legales a estos animales.

06 de enero de 2014 a las 01:00 p. m.
Homero A. Farioli*
Grandes simios, hermanos evolutivos

Para referirnos a los grandes simios es necesario, ante todo, definirlos: “Son los simios antropomorfos de gran tamaño, tales como chimpancés, gorilas, bonobos y orangutanes, que pertenecen, junto con el hombre, a la familia hominidae”.

En julio de 2011, medio centenar de expertos primatólogos y responsables de zoológicos, reunidos en Barcelona, lanzaron un alerta internacional sobre el peligro de extinción, en menos de 20 años, de algunas especies de grandes simios.

Entre los grupos más amenazados, aparece una subespecie de gibones, de los que quedan un poco más de 20 ejemplares en la naturaleza, o los gorilas del río Cross, en la frontera entre Camerún y Nigeria, con una población de 120 individuos.

Los orangutanes están en situación crítica en Borneo y sobre todo en Sumatra, donde la deforestación avanza de manera muy rápida y se constituye, junto a la caza de subsistencia y el comercio ilegal de estos animales, en una de las mayores amenazas para su supervivencia en la naturaleza.

En los últimos años, “Greenpeace ha señalado a Unilever como responsable de comerciar con aceite de palma procedente de empresas que están destruyendo las selvas de Indonesia y consecuentemente eliminando los últimos bosques donde vive el orangután y otras especies amenazadas, provocando al mismo tiempo la emisión de gases de efecto invernadero que son los responsables del cambio climático en el mundo”.

“En la fábrica de Unilever de Port Sunlight (Inglaterra), recientemente 60 activistas disfrazados de orangutanes ocuparon la empresa y los empleados fueron saludados con gritos de apareamiento de orangutanes, colgados en la fachada del edificio y desplegando una pancarta que rezaba ‘Unilever, no destruyas la selva tropical’”.

Según el Centro Mundial de Protección de Orangutanes, desde 1990, 28 millones de hectáreas de bosques de Indonesia han sido destruidas con el objetivo de plantar palma de aceite, cuya demanda mundial crece día a día.

Para contrarrestar de alguna manera estas acciones perniciosas, Camerún cuenta desde 2008 con el Parque Nacional de Takamanda, que en la actualidad se une al Parque Nacional del Río Cross, de Nigeria, y forma un gran espacio protegido transfronterizo para el gorila de Cross, destinado también a la conservación de elefantes, chimpancés y otros primates menores.

Proyecto Gran Simio

El Proyecto Gran Simio (PGS), que fue fundado en 1993, reclama una extensión del igualitarismo moral que incluya a todos los grandes simios.

PGS es una organización integrada por primatólogos, sociólogos, filósofos y otros expertos, que promueve una declaración de las Naciones Unidas sobre los derechos de los grandes simios, que otorgaría ciertos derechos morales y legales a estos animales, inclusive el derecho a la vida, la protección de la libertad individual, la prohibición de la tortura y la liberación de los 3.100 ejemplares cautivos sólo en Estados Unidos, que incluye a 1.280 animales sometidos a investigación biomédica.

Asimismo, este proyecto generó un libro publicado en 1993 que lleva su mismo nombre, editado por los filósofos Paola Cavalieri y Peter Singer. Incluye contribuciones de 34 autores reconocidos, entre ellos Janegoid All y Richard Dawkins.

Estos escritores argumentan que los seres humanos son animales inteligentes con una vida emocional y cognitiva variada. Por lo tanto, si los grandes simios también muestran estos atributos, merecen la misma consideración que los humanos aplican a los miembros de su propia especie.

Este libro destaca los descubrimientos (documentados en conversaciones, vía lenguaje de signos), que apoyan la capacidad de los grandes simios de poseer racionalidad y autoconciencia.

Soluciones

Bryan Caroll, director del Zoológico de Bristol (Reino Unido), dice: “Pese a que matar, poseer o comerciar con grandes simios está prohibido en todos los países, hay gobiernos que no controlan eficientemente el tráfico ilegal de simios jóvenes o la deforestación, y es necesario que se destinen más recursos económicos y humanos para hacer cumplir las leyes”.

“La conservación de los simios –agrega– es un problema muy complicado, no tiene fácil solución y sobre todo es necesario trabajar conjuntamente con las autoridades de los países donde habitan, con el fin de encontrar beneficios tanto para los animales como para los humanos que conviven en sus territorios”.

Caroll señala que el ecoturismo puede ser una oportunidad en algunos países, como por ejemplo en zonas donde habita el gorila de montaña (conocido por la labor divulgativa de la fallecida primatóloga Diane Fossey), y que gracias a esta actividad es la única población de simios que se está recuperando, pero es una situación muy especial.

Para lograr que estos grandes animales, tan cercanos a nuestra especie humana, no desaparezcan del planeta, es imperioso que la comunidad internacional haga propia la Declaración sobre los Grandes Simios, en sus tres puntos fundamentales: el derecho a la vida, la protección de la libertad individual y la prohibición de la tortura.

*Presidente de Biotaa, Biotráfico + Agua + Ambiente