Economía argentina. ¿Cuál es el futuro del dólar?

La gran ventaja que atesora el dólar como reserva de valor y como medio de pago internacional no es únicamente económica. Es también, y en gran medida, institucional.

16 de mayo de 2026 a las 12:02 a. m.
Aldo Michelli
¿Cuál es el futuro del dólar?
Luis Caputo y Federico Furiase, del equipo del ministerio de Economía.

Algunos economistas, y muchos opositores de EE.UU., vaticinan un debilitamiento parcial de la moneda norteamericana en los tiempos por venir.

Aluden a que este gran país viene teniendo un endeudamiento creciente en su deuda pública y una enorme emisión –ambas incrementándose a niveles altos históricos, a pesar de que Estados Unidos todavía puede financiarse con facilidad– pero que a largo plazo es posible que estas circunstancias provoquen una importante inflación, que cause una disminución de la sostenibilidad fiscal, con una pérdida gradual de confianza local y mundial.

Medio de pago internacional

Las sanciones financieras internacionales impulsadas por EE.UU. hicieron que varios países buscaran alternativas para reducir la dependencia con el dólar en el comercio mundial. China, Rusia, India y los países miembro del grupo Brics (que además de los tres mencionados incluyen a Brasil y Sudáfrica y, a partir de 2024, a Egipto, Etiopía, Irán, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos) decidieron comercializar con sus monedas locales. Lo mismo acordaron países sudamericanos, como el caso de nuestro país con Brasil.

Además, influyen en la menor utilización de esta moneda fuerte los avances tecnológicos, las monedas digitales de bancos centrales, las plataformas de pagos alternativos, los blockchain y los sistemas chinos de compensación financiera.

China intenta internacionalizar el yuan, fundamentalmente en Asia, África y parte de América latina, pero le resulta muy difícil por los controles de capital, por la menor transparencia institucional y también por la falta de confianza jurídica que este gigante emana, lo que hace muy difícil que pueda el yuan reemplazar al dólar en forma global.

Lo más probable es que siga existiendo un predominio del dólar en el comercio internacional, pero menos absoluto. De aquí en más, es posible que el escenario más cierto de las próximas décadas sea que el dólar siga siendo la moneda predominante, compartiendo parte de su hegemonía con el euro, el yuan, el oro, las monedas regionales y también con los sistemas digitales.

Como reserva de valor

En cuanto reserva de valor, debemos distinguir la influencia del dólar en el corto y en el largo plazo.

En el pequeño plazo, el dólar seguirá siendo una reserva defensiva de valor, máxime en épocas de crisis, en guerras, en incertidumbres financieras y en inflación de países emergentes, como el nuestro.

En el largo plazo, es evidente que el dólar pierde poder adquisitivo lentamente, en función de sus tasas inflacionarias, (aunque bajas, a lo largo de los años suman), como cualquier otra moneda, de cualquier país. El antídoto para contrarrestar esta situación es la colocación de esta moneda en activos que al menos devuelvan esa pérdida de valor (bonos, acciones, commodities y otros activos productivos).

Conclusión

El dólar estadounidense sigue siendo hoy la principal moneda de reserva y de pagos internacionales del mundo entero, pero probablemente continúe hacia un sistema de preeminencia compartida con otras monedas y mecanismos financieros.

Para justificar estas afirmaciones, debemos destacar que aproximadamente la mitad de las reservas internacionales de los bancos centrales del mundo siguen posicionadas en dólares.

Que la gran mayoría del comercio internacional de materias primas –petróleo, gas, granos, minerales, etcétera– continúe cotizándose en dólares.

Que el sistema financiero global, la deuda internacional y los mercados de capitales aún siguen dependiendo mayoritariamente de la moneda estadounidense.

Y, por último, que la preferencia y la liquidez de los bonos del Tesoro de los EE.UU. siguen siendo muy difíciles de reemplazar.

La gran ventaja que atesora el dólar no es únicamente económica. Es también, y en gran medida, institucional, por la fortaleza jurídica de ese gran país, por lo gigantesco de los mercados financieros, por la enorme capacidad militar y geopolítica, por la confianza histórica acumulada en décadas, y por la ausencia visible de alguna potencia que sea claramente superior. En consecuencia, juguemos en el bosque…

Licenciado en Ciencias Económicas; profesor en la UNC