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Escuelas y pantallas

Cuando se les pregunta a los jóvenes por qué exponer la vida privada, sostienen que es una forma de ser popular.

26 de agosto de 2013 a las 02:00 p. m.
Edgardo Carandino*
Escuelas y pantallas

Cada vez con mayor frecuencia, aparecen en los medios noticias vinculadas a estudiantes protagonistas de hechos de violencia que son filmados y luego subidos a las redes sociales, hechos que ocurren en la escuela, en la calle, en cualquier lugar y que generan un fuerte impacto social.

Sin embargo, los adolescentes no sólo filman y suben a las redes sociales hechos violentos; filman y suben su vida cotidiana, cuando comen, cuando se bañan, cuando están con amigos. Todo está impregnado de imagen.

Cuando se les pregunta por qué exponer la vida privada, sostienen que es una forma de ser popular. Parece extraña esta forma de ser popular; sin embargo, los adolescentes saben, por ejemplo, que el fenómeno Justin Bieber nace de subir un video en YouTube. Ahí lo tenemos: en dos días se vendieron todas las entradas para su concierto en Córdoba; o el último producto de Cris Morena, Aliados, uno de cuyos protagonistas también surgió por haber subido un video suyo a la Red.

Según el Programa Escuela y Medios del Ministerio de Educación de la Nación, las casas de los adolescentes tienen más pantallas que libros. Todas tienen televisión. La mitad tiene DVD o video. El 80 por ciento tiene celulares. Y el 90 por ciento de los adolescentes accede a Internet. El programa Conectar-Igualdad repartió más de tres millones de computadoras.

Gran parte de la vida de los adolescentes pasa hoy por las pantallas. En el libro Generación Post-alfa, el pensador italiano Franco Berardi sostiene que aquellos que nacieron a partir de 1980 se criaron bajo el paradigma del video electrónico y luego el digital. Son los que reciben más palabras e imágenes a través de la pantalla –primero televisiva, luego informática, luego celularizada en red– que de la madre.

Esto explicaría la descentralización de los chicos actuales, la brevedad de su atención y la multiplicación simultánea de escenas. Sin embargo, ¿se puede juzgar si está bien o no que los jóvenes filmen y registren sus vidas, cuando los adultos exponen su intimidad en todas las pantallas y medios posibles?

Frente a estos cambios, que construyen nuevas sub­jetividades, ¿cómo puede ­operar la escuela, estando todavía en muchos casos asentada en un modelo único, disciplinador?

Reconociendo que los celulares, las cámaras fotográficas digitales, los dispositivos de móviles de conexión a Internet, etcétera, son ya parte de la ecología comunicativa en la que crecen y se forman las jóvenes generaciones.

Poder pensar desde la institución educativa cuánto aportan estas nuevas formas comu­nicativas en el proceso de construcción del conocimiento.

Reconocer y trabajar que el uso de las redes sociales posibilita en muchos casos conductas inadecuadas. ¡Pero no las crean! Ayudar a construir normas sobre el uso de las redes sociales debería formar parte de los acuerdos escolares de convivencia.

Alejarse de miradas idealizadas sobre el poder de estas herramientas, como si mágicamente nos llevaran a resolver los problemas centrales de la educación: la inequidad, el abandono, la repitencia, etcétera.

Trabajar con las familias de los estudiantes para que estas, a partir de conocimientos básicos de estas nuevas formas de comunicación, puedan acompañar a sus hijos en un uso responsable de las mismas.

Profundizar los espacios de formación docente en las tecnologías de la información y la comunicación, no sólo en aspectos técnicos, sino también sociológicos, pedagógicos, políticos, considerando al docente como el "vínculo" irremplazable en la guía, orientación de todos los procesos de enseñar-aprender.

La escuela tiene hoy, como institución cultural, el desafío de incorporarse a la revolución tecnológica y comunicacional –que está produciendo profundos cambios en las formas de conocer, comunicarse e interactuar con el mundo– y acortar la brecha entre los universos culturales de los jóvenes y la oferta educativa formal.

*Inspector de Nivel Medio.