Es la hora del "salariazo"
La inflación “no es la suba generalizada de precios”, sino la depreciación de la moneda debido a una oferta superior a la que el mercado demanda. Alejandro Tagliavini.
Ahora que entramos en una nueva etapa política, es hora del "salariazo", cosa que el actual gobierno, amparado en el discurso "ortodoxo", intentará evitar para no perder recursos. Pese a que los datos sobre el consumo siguen positivos, la suba acumulada entre julio y septiembre bajó hasta un promedio del dos por ciento, cuando en el trimestre anterior había sido del 3,4, según la consultora CCR.La causa principal sería la inflación que erosiona el poder adquisitivo. La porción de los encuestados que dijo "tener menos o mucho menos" poder adquisitivo pasó del 53 por ciento, en noviembre de 2009, al 56 por ciento este año y, según la mayoría, el nivel de ingresos "no se corresponde con la inflación".Queda claro que la inflación no es "la suba generalizada de precios" (ya que el salario es uno de los precios más generalizados), sino la depreciación de la moneda, debido a una oferta superior a la que el mercado demanda.Como el consumo es el que explica casi el 70 por ciento del aumento el producto interno bruto (PIB), las expectativas de crecimiento para este año, que rondaban el cuatro por ciento, se redujeron al 2,5 por ciento.Los sindicatos lograron aumentos salariales del 25 por ciento y hasta del 40 por ciento anual, y promovieron un rápido ascenso de muchos trabajadores sindicalizados que, históricamente, pertenecían al segmento bajo (camioneros, portuarios, petroleros).De acuerdo con la distribución de ingresos, según datos de 2010, el segmento superior, que incluye al siete por ciento de las personas económicamente activas que ganan un promedio de 34.500 pesos mensuales, se quedan con el 37 por ciento de los ingresos totales del país. Los llamados "clase media alta", 17 por ciento de los activos que perciben unos 10.700 pesos, se quedan con el 28 por ciento; mientras que la "media típica" recibe unos cinco mil pesos por mes.Visto que la inflación no es el aumento generalizado de precios, que el consumo motoriza el crecimiento y que los sectores más dependientes de los salarios son los más necesitados, se impone un "salariazo". El tema es cómo hacerlo.Si se lo fuerza por decreto, se desviarán recursos de modo imprevisto por el mercado y, por tanto, lo dañará. Creará desocupación, ya que muchos empresarios, antes que pagar esos salarios, preferirán no tomar empleados. En cambio, si se bajan impuestos y se desregula quedará dinero en el mercado, que se volcará a consumo e inversión, lo que aumentará la demanda de mano de obra y esto presionará hacia el aumento de los salarios. Si estas bajas fueran significativas, el "salariazo" sería extraordinario, pues se recibe un empuje geométrico.Dirán que esto quitará recursos al Estado, por ejemplo para otorgar los subsidios que supuestamente frenan la "inflación", pero como esta suba no es inflación, a lo sumo aumentará el índice de precios al consumidor.Supongamos que un boleto de colectivo cuesta realmente cuatro pesos, de los cuales el Estado aporta tres y el viajero uno. Si el Gobierno deja ese aporte, que en verdad le cuesta cinco (los tres que da a la transportadora y dos que necesita para mantener la burocracia), el ciudadano tendría cinco pesos más, con los que pagaría un aumento de tres pesos en el pasaje y todavía le sobrarían dos.Quedarían burócratas en la calle, pero seguirán recibiendo esos dos pesos, ya que el ciudadano los gastará e inducirá un aumento en la producción; es decir, en el número de empleados. La diferencia es que los burócratas ahora serán productivos, lo que incrementará la productividad de la economía, que es lo que provoca la suba del salario real.

