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El periodismo y la lucha por la tolerancia y los derechos humanos

Dos décadas después de la declaración de Windhoek (Namibia, África; 1991), que dio lugar a que cada 3 de mayo se celebre el Día Mundial de la Libertad de Prensa. Rodolfo Suárez.

16 de mayo de 2010 a las 12:01 a. m.
Rodolfo Suárez (Periodista)
El periodismo y la lucha por la tolerancia y los derechos humanos

Dos décadas después de la declaración de Windhoek (Namibia, África; 1991), que dio lugar a que cada 3 de mayo se celebre el Día Mundial de la Libertad de Prensa, esa expresión de fe y voluntad por una prensa libre tiene más vigencia que nunca.

¿Qué pasa en América latina? El panorama es sombrío, si tenemos en cuenta que no se ha esfumado el autoritarismo y que el partidismo oficial se ha enseñoreado en Argentina, Venezuela, Bolivia, Paraguay, Colombia o Ecuador. No se ha comprendido que no hay democracia auténtica sin respeto a los derechos humanos; que la libertad de expresión es el metro con el cual se mide la autenticidad o el grado de ficción que define una democracia. La expansión del dogmatismo de variadas vertientes le ha impreso vigor al renacimiento de los nacionalismos extremos.

Hoy, como en el pasado, lo distinto vuelve a ser perseguido en amplias franjas del planeta.

Y así, la prensa vuelve a estar frente a la necesidad de hacer de la defensa de la tolerancia un paradigma, en el cual reafirma su convicción de libertad.

No es una lucha fácil. No lo es por la simple razón de que la tolerancia es una planta débil y tiene como condición la conciencia de la propia identidad y un sentido realista del propio valor (...).

No puede sorprender que las personas inseguras de su identidad cultural o nacional muestren tendencias hacia la intolerancia, que adquiere dimensiones poco controlables.

La prensa debe transformarse, entonces, una vez más en el perro guardián de los derechos humanos que son violados sistemáticamente. Pero, en el camino de defensa de los derechos humanos, la prensa está sometida a acechanzas de desigual calibre. Peligros que, inclusive, emanan de la democracia.

Una sociedad que se gobierna a sí misma tiene que tomar sus decisiones. No puede hacer eso sin disponer de información sólida, fermentada en un intercambio abierto de opiniones. Abraham Lincoln formuló ese concepto cuando dijo: "Que el pueblo conozca los hechos y el país estará a salvo".

La declaración de Windhoek demostró el papel insustituible de la prensa en la lucha contra los abusos de poder y para poner al descubierto los focos de corrupción.