Electricidad. Riesgos eléctricos: prevención y gestión

Las cifras sobre personas fallecidas durante 2025 por electrocución deben llamar a la reflexión de vecinos y de autoridades provinciales y municipales de Córdoba.

08 de julio de 2026 a las 12:02 a. m.
Riesgos eléctricos: prevención y gestión
Un muerto, electrocutado en barrio Acosta. Calle Argandoña 4600, en la ciudad de Córdoba

Los riesgos de sufrir accidentes eléctricos, tanto de procedencia urbana como doméstica, estarán latentes en tanto no se tomen las medidas de prevención necesarias.

Son infortunios que a menudo se cobran vidas o dejan heridos de gravedad por causas atribuidas a la propia imprudencia personal o a la irresponsabilidad de terceros, cuando siempre debería priorizarse la seguridad pública en la ejecución de obras o de refacciones.

Por ejemplo, dejar al descubierto y sin mantenimiento una carcasa de cableado eléctrico en una plaza o en un paseo público es una falla imputable al organismo correspondiente, ya sea de orden provincial o municipal.

Asimismo, ponerse a revisar un artefacto eléctrico en una vivienda por una determinada falla, o manipular tendidos externos con el propósito de conectarse de manera clandestina a la red domiciliaria, entre otras improvisaciones, son atribuibles a la falta de cuidado individual, un fenómeno que suele provocar desgracias en todo sentido evitables.

Los antecedentes fatales por este tipo de siniestros deben despertar conciencia en la ciudadanía, para no asumir riesgos. Las cifras de fallecidos y lesionados por estos episodios son motivo de preocupación.

Según la Fundación Relevando Peligros, durante 2025 se contabilizaron 19 personas fallecidas por siniestros eléctricos en Córdoba, en el marco de 72 sucesos de ese origen reportados, entre electrocuciones, descargas e incendios por instalaciones en estado precario.

En un informe que publicamos días atrás, especialistas en la materia coinciden en que los peligros eléctricos son inherentes a su existencia. En tal sentido, alertan que la prevención, el cumplimiento de las normativas pertinentes y la decidida conciencia social son decisivos para aventar nuevas desgracias.

Vale recordar que la ONG Relevando Peligros fue creada por Sandra Meyer, madre de Juan, de 13 años, quien murió en un día lluvioso de diciembre de 2009 al rozar un cesto de basura electrificado por un cartel luminoso en mal estado en barrio Jardín, en la ciudad de Córdoba.

Otros episodios se sucedieron con menores y mayores como víctimas por la mala conexión de cables y de postes de alumbrado.

“Visibilizar los problemas”, suele decir Meyer para dar cuenta de que el riesgo eléctrico es un problema con múltiples causas, que requiere del compromiso de la población en general. Esto dicho sin omitir la responsabilidad que corresponde a la Municipalidad capitalino y a municipios y comunas de todo el territorio cordobés, así como a la Empresa Provincial de Energía en lo que concierne al mantenimiento de la red en toda su extensión.

Otro factor a sopesar es la Ley de Seguridad Eléctrica que, en su parte medular, exige que toda instalación nueva, modificada o ampliada, debe contar con un certificado de “apto” emitido por un electricista matriculado.

En síntesis, se trata de que el Estado cumpla con sus obligaciones y que los vecinos hagan lo propio, en bien de evitar nuevas desgracias.