Editorial Reciclado: una lección y las deudas pendientes
La experiencia de separación de residuos en San Francisco muestra que el cambio es posible con decisión política y compromiso social. Córdoba enfrenta el desafío de ampliar y profundizar estos programas para avanzar hacia un modelo sustentable.
La gestión de los residuos dejó de ser un tema secundario para convertirse en un indicador de calidad institucional y ambiental.
En este contexto, la experiencia que impulsa la ciudad de San Francisco ofrece una señal clara de hacia dónde avanzar. Allí, el municipio puso en marcha un sistema de separación diferenciada que ya alcanza a casi mil hogares distribuidos en siete sectores urbanos.
Las familias separan papel, cartón, vidrio, plásticos y metales no ferrosos en origen. Luego, el municipio recoge esos materiales y los deriva a la cooperativa San Francisco Recicla, para su clasificación y comercialización.
El circuito reduce residuos y genera trabajo bajo el concepto de “empleo verde”. A esto se suman puntos verdes en distintos sectores de la ciudad, lo que amplía las opciones para quienes aún no forman parte del sistema domiciliario.
Durante 2025, el programa logró recuperar 138 toneladas de residuos que, sin separación previa, habrían terminado en un relleno sanitario.
Ese volumen evitó 51 viajes de camiones recolectores, redujo 1.734 kilómetros de traslado, ahorró 659 litros de gasoil y evitó la emisión de 1,77 toneladas de dióxido de carbono.
También implicó un ahorro económico concreto y liberó horas de trabajo que pueden destinarse a otras tareas.
Este tipo de políticas no debiera ser una excepción ni un plan piloto acotado. La gestión de residuos exige escala y continuidad.
Cuando una ciudad logra demostrar que la separación en origen funciona, el paso siguiente consiste en extender el modelo hasta cubrir todo un territorio. La fragmentación de iniciativas limita los resultados y diluye el potencial de transformación.
El reciclado no sólo reduce la presión sobre los rellenos sanitarios, sino que también disminuye la extracción de recursos naturales, baja costos y genera empleo. Además, promueve una cultura ciudadana de responsabilidad compartida.
La situación en la ciudad de Córdoba muestra que aún queda un largo camino. Pese a programas valiosos de reciclado y economía circular, la mayor parte de los residuos que genera la ciudad termina en enterramiento en el predio de Piedra Blanca.
Distintas estimaciones indican que más del 80% de la basura domiciliaria sigue ese destino, lo que refleja un sistema que no logra revertir la lógica predominante. El costo ambiental de ese esquema resulta cada vez más alto.
Pese a las grandes diferencias de escala y a las dificultades para implementar estas medidas en ciudades más extendidas, el ejemplo de San Francisco debe ser una inspiración para que estas políticas se apliquen de forma masiva.
Se necesita decisión política, inversión sostenida y campañas de concientización que involucren a toda la sociedad. Y medidas firmes y coordinadas entre el gobierno provincial y los municipios.
Resulta imprescindible profundizar y ampliar los programas existentes, para llegar a cada hogar. La separación en origen debe convertirse en una política pública universal, con infraestructura adecuada, incentivos claros y controles efectivos. Hacer ciudades más sostenibles es una necesidad urgente.

