Editorial Pruebas Aprender: el desafío de la equidad
Los resultados de las pruebas Aprender 2025 exhiben un progreso en los indicadores generales, pero exponen la persistencia de brechas sociales que condicionan el futuro del sector más vulnerable.
Los resultados del operativo nacional Aprender 2025 brindan un panorama del estado de la instrucción primaria en Argentina.
El estudio, que tuvo lugar en noviembre sobre una población de 59.800 alumnos de sexto grado en 1.751 escuelas, expone avances de relevancia en la provincia de Córdoba.
Los datos indican que los estudiantes cordobeses se ubican por encima de la media de la nación. En el área de Lengua, 82,4% logra los niveles que se esperan, una cifra superior al 76,9% del promedio nacional. Por su parte, en Matemática, 64,3% alcanza el éxito frente al 55% registrado en el conjunto del territorio argentino.
Este desempeño marca una tendencia de mejora, con un salto de 7,7 puntos en Lengua durante el ciclo 2023-2025.
Sin embargo, detrás de estos promedios a favor del sistema se esconden desigualdades que el esquema aún no resuelve.
En las escuelas de gestión privada, 92% de los alumnos obtienen resultados satisfactorios o avanzados en Lengua. En cambio, en los colegios de gestión estatal esa cifra es de 78,8%.
Más de la mitad de la matrícula privada llega al nivel de "avanzado", mientras que en el sector público sólo lo hace un tercio.
En Matemática, el escenario es crítico: los bajos desempeños en las escuelas estatales triplican a los del sector privado. Mientras que 17,2% de los niños del Estado se ubica por debajo del nivel básico, sólo el 6,4% del sector privado sufre esa condición.
La situación socioeconómica de los hogares es el factor que más influye en estas diferencias. Existe una relación directa entre el nivel de ingresos y el éxito en el aula.
En el quintil de ingresos más bajos, apenas 51,2% domina los saberes de Matemática. En el estrato superior, ese valor sube a 78,9%.
El mal desempeño en el área de Matemática para los estratos de menores recursos llega a 21,5%, frente a un escaso 7,2% en los quintiles de mayor riqueza.
Estas brechas generan una fragmentación que condena a los sectores más pobres a niveles de desaprobación mucho más altos.
Este desequilibrio estructural limita las oportunidades de progreso y perpetúa la falta de equidad en la formación de futuros ciudadanos.
Las autoridades educativas de la provincia destacan el impacto de planes de acción para frenar este deterioro. Y aseguran que estos resultados se van a complementar con los datos de los operativos provinciales Prisma 3 y Prisma-Fluidez y Comprensión Lectora para diseñar estrategias específicas en el aula.
No obstante, el desafío no es sólo escolar. Es imperioso que la política aborde las causas de estos desequilibrios de manera integral. Las condiciones de aprendizaje dependen de la realidad social que rodea al aula.
Sin un abordaje que ataque la raíz de la pobreza y la falta de recursos, las mejoras sectoriales sólo mostrarán cómo Argentina se vuelve una sociedad cada vez más desigual.

