Incendios forestales. Prevención y responsabilidad ciudadana
Es importante el programa oficial tendiente a diseñar las herramientas necesarias para anticiparse a los incendios que cada año consumen miles de hectáreas en Córdoba, pero debe ser acompañado por toda la comunidad.
Los sistemas de alerta temprana en la batalla contra los incendios forestales en la provincia de Córdoba van tomando dimensión, en el entendimiento de que se trata de una planificación clave para prevenirlos.
No siempre se tomaron esos recaudos de manera oficial. En más de una ocasión, las llamas incontrolables tomaron por sorpresa a los bomberos voluntarios y a las autoridades de los municipios y las comunas más comprometidos.
Es por ello de gran valor de gestión la puesta en marcha de un programa orientado a fortalecer las estrategias de prevención, a partir del trabajo territorial realizado en varias regiones de la provincia.
La iniciativa se inscribe en el programa “Hablemos del fuego mientras no está” (nunca más acertada la denominación), articulado por la Secretaría de Ambiente, Economía Circular y Biociudadanía de Córdoba, y del que participan el Estado provincial, autoridades de gobiernos locales y comunidades regionales.
El desafío consiste en fomentar el intercambio de experiencias y de propuestas para mitigar los efectos de los incendios forestales que cada año arrasan con miles de hectáreas de campos y de bosques protegidos.
Los trazos salientes y productivos de la iniciativa antifuego quedaron expuestos en la realización de talleres y de charlas grupales cuyo objetivo primordial apunta a reducir la ocurrencia de estos siniestros, a menudo devastadores para los ecosistemas.
Ahora bien: a partir del trabajo del Estado (que debe ser de alerta constante en una provincia de alto riesgo de incendios forestales, como es Córdoba), también es fundamental e irrenunciable la responsabilidad ciudadana.
Ello atento a la cantidad de episodios de incendios de magnitud originados en una quema de pastizales o en la “limpieza” de predios serranos con fines de siembra.
La imprudencia nunca deja de estar presente, como tampoco la acción intencional de inescrupulosos que merecen ser sancionados de acuerdo con las normativas vigentes.
La intencionalidad y la imprudencia han sido causales de grandes estragos, muchos de ellos con peligros para los habitantes serranos que, además, padecieron la angustia de ver sus viviendas consumidas por las llamas.
El mencionado programa de prevención acierta en idear planes adaptados a las características ambientales, productivas y sociales de cada región. En ese sentido, cobran relevancia la gestión de residuos y las prácticas agropecuarias. Acerca del primer punto, resulta esencial poner atención en los vertederos (tanto ilegales como aquellos con autorización municipal) que pueden complicar las cosas.
Habrá que augurar buenos oficios al citado programa y ponderar la generación de espacios de encuentro, tal como definió la secretaria general de Medio Ambiente de la Provincia, Victoria Flores.
Los antecedentes flamígeros en Córdoba nos dicen que la temporada de incendios arranca en tiempos de sequía previos a la primavera.
Las herramientas de prevención han sido activadas. Es de esperar que la ciudadanía aporte su cuota de responsabilidad.

