Editorial. Obsoleto sistema de control de fronteras

Es significativo que un funcionario haya renunciado a su puesto con el argumento de que la Dirección Nacional de Asuntos Técnicos de Frontera, que depende del Ministerio de Interior, no se ha interesado por diseñar un sistema inteligente con trazabilidad digital y controles simplificados.

23 de mayo de 2026 a las 12:02 a. m.
Obsoleto sistema de control de fronteras
Paso Cristo Redentor, entre Argentina y Chile.

En cualquier momento, la actual gestión libertaria alcanzará el raro récord de haber perdido tres centenares de funcionarios en dos años. Un registro de despedidos y de renuncias incomparable con el de gobiernos democráticos anteriores.

Una de las constantes de ese fenómeno –cuando los interesados no optan por un prudente silencio– es el cuestionamiento a la idoneidad y a la flexibilidad mental de los responsables de las distintas áreas involucradas.

Un nuevo botón de muestra en ese largo listado fue el que en estos días ofreció Justo José Bascolo, quien revistaba hasta su renuncia como coordinador del paso internacional Cristo Redentor, entre Argentina y Chile. Esa conexión entre ambos países, a través de la provincia de Mendoza, es de capital importancia en el tráfico por el corredor bioceánico.

El funcionario saliente argumentó que su salida se debió al cansancio que le produjo una gestión que privilegia los aspectos formales por sobre los operativos, por lo cual mantiene un sistema obsoleto que nadie parece estar dispuesto a mejorar.

Señala Bascolo que la Dirección Nacional de Asuntos Técnicos de Frontera –que depende del Ministerio de Interior, ahora a cargo de Diego Santilli– no se ha interesado por diseñar un sistema inteligente con trazabilidad digital y controles simplificados.

Se trata de graves carencias de las que pueden dar cuenta quienes son sometidos a interminables esperas y trabas burocráticas en los distintos pasos fronterizos, una auténtica mochila de plomo para el comercio, los viajeros y los turistas. Por cierto, es casi una obviedad recordar lo que el corredor bioceánico significa para el Mercosur.

El punto en cuestión es casi como el mito del eterno retorno en su módica versión argentina: al Estado omnipresente, elefantiásico y costoso, se antepone hoy sin matices el Estado ausente y desinteresado, que prefiere renunciar a todo organismo de contralor antes que encarar la tarea más laboriosa de hacerlo eficiente.

En otras palabras, la teoría de que se soluciona el problema arrojando al bebé con el agua del baño.

Es imposible que Argentina pueda darse un proyecto de país mientras no supere esta dicotomía de antigua data que suscita fanatismos en uno y otro bando, a menos que dicho proyecto sea todo lo que estamos haciendo mal y nos negamos a reconocer como destino colectivo.

Lo cierto es que la grandeza es la consecuencia de algo más que la reiteración de discursos vacuos, y que en un país signado por el incremento exponencial del contrabando y del narcotráfico, casos como el denunciado por el saliente Bascolo son un poderoso llamado de atención.

Una vez más, se debe señalar que, a la hora de los recortes y de la racionalización, se puede practicar la cirugía con un bisturí, y que siempre los resultados serán diametralmente opuestos a los que se logran usando un martillo.