Discurso presidencial. Un modelo económico que aún genera dudas

El objetivo de avanzar hacia una Argentina más moderna y competitiva es ineludible. No obstante, el Gobierno debería aceptar que se evalúen los efectos colaterales negativos, que son cuestionados de manera creciente.

05 de marzo de 2026 a las 12:02 a. m.
Un modelo económico que aún genera dudas
Milei, en la apertura de sesiones legislativas.

El presidente Javier Milei expresó su intención de llevar adelante “90 reformas estructurales”, las cuales permitirían vislumbrar un nuevo modelo para el país que dejaría atrás la decadencia de años.

El objetivo formó parte del tumultuoso mensaje con el cual inauguró el período ordinario de sesiones del Congreso Nacional.

La postura del Presidente fue ratificada en declaraciones posteriores por el ministro de Economía, Luis Caputo, quien sostuvo que el pasado modelo económico era “inmoral, injusto, regresivo e ineficiente”.

Sin dudas, la Argentina requiere de reformas de fondo para la actualización de sus parámetros de funcionamiento, que faciliten el aprovechamiento de la calidad de sus recursos humanos y de los bienes materiales que posee.

Milei no realizó un informe detallado de las reformas que espera completar antes de la finalización de su mandato. Sin embargo, dentro de ese enunciado genérico, no hay dudas de que habrá cambios en el sistema electoral, en el pago de impuestos y en los códigos Civil y Penal.

La discusión actual sobre el futuro modelo se centra en el grado de apertura de la economía, luego de décadas en las que el país permaneció casi cerrado a la importación de bienes y servicios.

Los industriales cuestionan que el actual ingreso de mercaderías se realiza con un dólar subvaluado y sin que las condiciones laborales e impositivas sean similares a las de los países que exportan a la Argentina.

María Pía Astori, presidenta de Fundación Mediterránea, realizó una cuidada advertencia en esa dirección durante la reunión de apertura de las celebraciones por el 49° aniversario de la entidad.

“Creemos en la sana competencia, como lo hace Estados Unidos, con coherencia y cuidando que los productos que entran desde China, apoyados por el Gobierno chino, entren de una forma más cuidada”, subrayó.

Más allá de las necesidades de una mayor competencia y de la actualización que exhibe la industria nacional, con productos que evidencian un retraso tecnológico, el Gobierno nacional pretende bajar la inflación y reducir los costos para el consumidor.

La gestión Milei está decidida a sostener esa apuesta más allá del costo social, que comienza a producirse por el cierre de industrias, la caída en el nivel de actividad de distribuidores y expendedores, y el impacto en la cadena de servicios.

Milei y Caputo no parecen dispuestos a reconocer tales dificultades, por lo que insisten en la defensa de un esquema cambiario y arancelario que genera una fuerte baja en la producción fabril y en la dinámica comercial.

Más allá de esa posición, alentada por el resultado de las elecciones legislativas y las nuevas alianzas tejidas en el Congreso, el tema merece una mirada profunda sobre su impacto en el empleo y en la organización social.

El objetivo de avanzar hacia una Argentina más moderna y competitiva es ineludible. No obstante, el Gobierno debería aceptar evaluar los efectos colaterales negativos, cuestionados de manera creciente.