Identificación de restos en La Perla. La memoria y el deber de recordar

La identificación de restos de 12 personas enterradas clandestinamente cerca de La Perla afirma el valor del trabajo científico y judicial en la reconstrucción de la verdad, a casi 50 años del golpe militar.

17 de marzo de 2026 a las 12:11 p. m.
La memoria y el deber de recordar
Excaciones del Equipo Argentino de Antropología Forense en La Perla.

La confirmación judicial de la identificación genética de los restos de 12 personas halladas en las inmediaciones del ex-centro clandestino de detención La Perla representa un avance trascendental en la reconstrucción de la verdad sobre el terrorismo de Estado en Argentina.

La causa llevada adelante por el Juzgado Federal N° 3 de Córdoba evidencia que cada nombre recuperado constituye un acto de reparación frente a décadas de silencio e incertidumbre.

Este logro se vincula de manera directa con el trabajo del Equipo Argentino de Antropología Forense (Eaaf), una institución reconocida internacionalmente por su rigor científico y su compromiso con los derechos humanos.

Creado en 1984, el equipo surgió como respuesta a la necesidad de investigar las desapariciones forzadas ocurridas durante la última dictadura. Desde entonces, su labor se extendió a numerosos países, pero su tarea en Argentina mantiene una carga simbólica única: devolver identidad a quienes fueron despojados incluso de su existencia.

La identificación de los restos se logró mediante un proceso complejo que combinó excavaciones sistemáticas, análisis forenses, estudios de datación y pruebas genéticas con un grado de certeza plena.

Las campañas de búsqueda en la zona de Loma del Torito abarcaron amplias extensiones de terreno y se apoyaron en testimonios, fotografías históricas y tecnología de detección remota, como el sistema Lidar. A ello se sumó el aporte de especialistas en geología y la intervención del Instituto de Medicina Forense provincial.

Estos resultados confirman la veracidad de las denuncias realizadas desde fines de la década de 1990. También validan los testimonios que durante años señalaron la existencia de enterramientos clandestinos y operaciones de ocultamiento de cadáveres.

La importancia de continuar con la identificación de restos de desaparecidos excede el plano judicial. Es una tarea que interpela a la sociedad en su conjunto. La desaparición forzada no constituye sólo un crimen individual, sino un intento de borrar la memoria colectiva. Por ello, cada hallazgo restituye una identidad y, a la vez, un fragmento de la historia que el terror intentó destruir.

A casi cinco décadas del golpe militar, resulta inquietante observar signos de desmemoria o de relativización de aquel período. La democracia argentina se construyó sobre el reconocimiento del horror y la promesa de que nunca más se repetirían prácticas de violencia sistemática.

Olvidar el costo humano de esa conquista implica debilitar los cimientos del sistema democrático.

Alimentar la memoria responde a la necesidad de consolidar una ética pública basada en la verdad y la justicia. Los restos que emergen de la tierra interpelan a cada generación: recuerdan que la democracia exige cuidado permanente.

El trabajo de equipos como el Eaaf requiere respaldo institucional, social y político sostenido. Cada identificación representa un paso hacia la reparación, pero también una advertencia sobre lo que ocurre cuando el Estado abandona su compromiso con los derechos fundamentales.

Argentina debe sostener esa búsqueda como política de Estado. La memoria no debe quedar librada al azar ni al desgaste del tiempo.

Sólo así la sociedad podrá honrar a las víctimas y proteger el valor de la democracia.