Ciudad de Córdoba. Higiene pública, un compromiso de todos
Arrojar basura en una plaza es un pésimo ejemplo de urbanidad, pero también lo es dejarla en baldíos o predios públicos. Hay que tomar conciencia del impacto en el bienestar ambiental y en la salud.
Mientras haya personas decididas a desconocer las normas que regulan la convivencia ciudadana y la higiene en el espacio público, será difícil alcanzar el objetivo de convivir en una ciudad limpia y organizada.
Con el paso de los años, eso parece ser inalcanzable en la ciudad de Córdoba, no sólo por la inoperancias de algunas gestiones municipales, sino también, y en modo determinante, por las conductas inescrupulosas de algunos ciudadanos.
Sobran los antecedentes de acciones inapropiadas que colaboran a fomentar la extensión de basurales y microbasurales a cielo abierto en distintos predios fiscales y privados de la ciudad capital.
¿Habrá que inferir que hay personas a las que poco y nada les importan las disposiciones vigentes, aun ante el riesgo de ser pasibles de fuertes sanciones económicas?
A tenor de lo ocurrido en la plaza Rivadavia de barrio Alta Córdoba, parece ser que para ciertos sujetos desaprensivos todo es válido en tren de infringir las reglas; en este caso, a plena luz del día y con llamativa impunidad.
Se trata de las imágenes captadas por las cámaras de un domo municipal en el preciso momento en que un hombre bajaba de un vehículo tipo utilitario una gran cantidad de bolsas de residuos y las depositaba en el cordón de la vereda de ese concurrido paseo barrial.
La noticia tuvo repercusión pública y mediática, si bien no es la primera vez que el ojo de las cámaras descubre a personas vaciando desechos de distinto porte en vertederos ilegales de la ciudad. Maniobras llevadas adelante por medio de transportes rentados o en vehículos propios.
Pero si no alcanza con las ordenanzas, las recomendaciones y las responsabilidades individuales, entonces entra a jugar el rigor de las multas. Sucede cuando se tiran residuos sólidos domiciliarios en lugares no permitidos o cuando se cruza un semáforo en rojo. Pero una sociedad no puede resignarse a que sus integrantes solo respondan a los castigos.
Por violar los ordenamientos del Código de Convivencia de la Municipalidad, el infractor captado en la plaza Rivadavia de Alta Córdoba tuvo que abonar una multa de más de 5 millones de pesos. En realidad, no figuraba como titular del domino del vehículo, pero se hizo cargo de pagar la sanción pecuniaria.
Los datos reflejan que el problema de la higiene urbana no es nuevo y que habrá que ajustar los controles más allá de las multas. En ese sentido, durante 2025 se labraron 714 actas por infracciones ambientales en la ciudad capital, lo cual representó un incremento del 117% respecto de las 329 realizadas en 2024.
En tanto los primeros meses del año en curso ya suman 34 multas por este tipo de infracciones, lo que no es para nada alentador.
Una ciudad limpia sólo será posible gracia al esfuerzo combinado de la gestión municipal y el compromiso vecinal.

