Gobierno nacional. Un drástico cambio en la coyuntura económica

Con una inflación más alta de la prevista, la actividad está registrando un parate en su desarrollo.

19 de marzo de 2026 a las 12:03 a. m.
Un drástico cambio en la coyuntura económica
La minería y las exploraciones en petróleo y en gas natural en Vaca Muerta son los principales atractivos para las grandes inversiones, que se miden en cuentagotas para otros sectores.

La inflación registrada en enero y en febrero últimos, de 2,9% mensual, se convirtió en una alerta para los planes oficiales, que aludían a una baja sostenida de los precios.

Milei ratificó que el objetivo es que el índice de precios al consumidor (IPC) comience con cero en agosto, aunque el ministro de Economía, Luis Caputo, estiró esa posibilidad a septiembre u octubre.

El principal logro del gobierno libertario acusa una racha negativa: los precios -en su medición mensual- estuvieron por encima del 1,5% registrado en mayo de 2025.

El desafío para que tal indicador deje de flotar en la franja de 2% al 3% es mayúsculo, si se considera la suba sostenida de la carne, de los servicios públicos y de los combustibles.

Con una inflación más alta de la prevista, la actividad está registrando un parate en su desarrollo.

La recuperación había sido importante en el primer semestre del año pasado, con una expansión superior al 6%, pero los temores por el resultado de la elección legislativa del 26 de octubre y la demora en las inversiones provocaron el estancamiento.

La baja fue más pronunciada en la industria, por la competencia de productos importados; en la construcción, por las dudas que generó el tiempo electoral, y en el comercio, por la caída real de los salarios y la baja en el empleo.

El Presidente insiste en que la reactivación vendrá de la mano de las inversiones, que generarán empleo registrado, con salarios más altos.

La minería y las exploraciones en petróleo y en gas natural en Vaca Muerta son los principales atractivos para las grandes inversiones, que se miden en cuentagotas para otros sectores.

Las altas tasas de interés y el agotamiento de la capacidad de endeudamiento de las familias impactan negativamente en las ventas comerciales.

Los elevados niveles de interés también conspiran contra la compra de viviendas y de bienes de capital.

El Gobierno reafirmó que la prioridad es la baja del gasto público y un apretón monetario, es decir, menos pesos disponibles en el mercado, como la receta principal para ordenar la macroeconomía.

Esta decisión anticipa un año difícil para la reactivación del consumo y, por ende, de la generación de empleo, más allá del reducido número de puestos directos que generan las inversiones que se destinan a proyectos mineros o hidrocarburíferos.

Factores imponderables, como la suba de la carne por la retención de hacienda; la guerra en Medio Oriente y la demora en la llegada de capitales frescos juegan en contra de la proyección oficial de desacelerar la inflación a cero.

La difícil encrucijada que plantea la coyuntura obliga a una cirugía fina sobre los sectores y sobre el consumo, para evitar una crisis social que ponga en riesgo el plan antiinflacionario.