Seguridad ambiental. Dioxitek y las advertencias que no admiten más demoras

Las observaciones de la Autoridad Regulatoria Nuclear sobre el predio El Chichón exponen la necesidad de acelerar los estudios, definir el destino final de los residuos y reforzar los controles ambientales.

04 de junio de 2026 a las 12:01 a. m.
Dioxitek y las advertencias que no admiten más demoras
Terreno lindero a la planta de Dioxitek, donde están depositados 57 mil toneladas de residuos nucleares. (Pedro Castillo / Archivo La Voz)

Las advertencias formuladas por la Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN) sobre el predio El Chichón, en barrio Alta Córdoba, de la Capital provincial, representan una señal de alarma que las autoridades nacionales y los organismos responsables no deben ignorar.

Los datos conocidos a partir de documentación oficial muestran que aún existen aspectos esenciales sin resolver en relación con la remediación del sitio, el destino final de los residuos y la evaluación de los riesgos ambientales asociados a décadas de actividad vinculada con la producción de dióxido de uranio.

Entre las observaciones más relevantes, aparece la detección de valores de uranio que superan los niveles de referencia establecidos por la normativa en al menos uno de los puntos de monitoreo de aguas subterráneas.

A ello se suma otro requerimiento de gran importancia: la evaluación de una eventual migración de radionucleidos a través de las distintas capas del suelo, un aspecto clave para determinar si los materiales presentes en el predio permanecen contenidos o si existe algún desplazamiento hacia otros sectores.

El organismo regulador también puso el foco en la ausencia de una definición clara respecto del destino final de los residuos de minería de uranio presentes en el lugar. Este punto constituye uno de los principales obstáculos para avanzar con la licencia de cierre.

Resulta difícil comprender que, después de tantos años de debate público y de sucesivas prórrogas administrativas, aún no exista una respuesta concluyente sobre el tratamiento definitivo de materiales que requieren controles estrictos y permanentes.

Los trabajadores que realizan tareas en el predio tienen derecho a contar con todas las garantías de protección radiológica. La propia ARN solicitó un plan específico de monitoreo ocupacional para asegurar que ninguna actividad exponga a los operarios a niveles superiores a los permitidos.

La tranquilidad de los vecinos también depende de respuestas concretas. El informe recuerda que El Chichón se encuentra junto a sectores urbanos densamente habitados.

La proximidad entre el predio y las viviendas convierte la transparencia informativa y el cumplimiento de las exigencias regulatorias en obligaciones ineludibles.

Los habitantes de la zona tienen derecho a conocer cuál es la situación real del sitio, cuáles son los riesgos identificados y qué medidas adoptarán los organismos competentes para garantizar la protección de la salud pública.

La necesidad de extremar los cuidados ambientales adquiere una dimensión especial si se consideran los antecedentes de Dioxitek y las denuncias, los cuestionamientos y los conflictos que rodearon a la empresa.

Ante instalaciones relacionadas con materiales radiactivos, no existe margen para la improvisación ni para respuestas incompletas.

Por ese motivo, los informes pendientes, los planes de monitoreo, las evaluaciones de impacto sobre la población y la definición del destino final de los residuos deben ocupar un lugar prioritario en la agenda de los organismos responsables.

Cada demora prolonga la incertidumbre y debilita la confianza pública.