Balanza comercial. Los desafíos de una economía abierta al mundo

Las exportaciones fueron récord en 2025, y se espera que este año superen esa cifra. El desafío de una economía abierta al mundo exige la reconfiguración de sectores que no pueden enfrentar la competencia de productos importados.

24 de abril de 2026 a las 12:02 a. m.
Los desafíos de una economía abierta al mundo
Las exportaciones siguen en alza en Argentina.

Los últimos malos datos de la economía contrastan con el crecimiento de sectores como los del petróleo, del gas, de la minería y de la agroindustria, que, son los principales soportes del récord alcanzado en las exportaciones.

En 2025, el país tuvo el segundo mayor nivel de ventas externas, por valor de U$S 87.077 millones. Este año podría superar los U$S 95 mil millones, según proyectan analistas del sector.

Sin dudas que los precios ayudaron al récord del año anterior, los cuales se prolongarán durante 2026. Pese a un escenario global conflictivo, expertos auguran la posibilidad de alcanzar otro nivel desconocido en el comercio internacional de Argentina.

Las inversiones realizadas en petróleo y en gas natural, en especial, en áreas de Vaca Muerta y de Mendoza, son los principales motores en la oferta de bienes.

Se suman las exportaciones mineras, que se incrementarán con el descubrimiento de un extraordinario yacimiento de cobre en San Juan y por las ventas de la agroindustria, apalancadas por una cosecha récord de granos.

Este cuadro positivo producirá sus efectos recién en el mediano plazo sobre el resto de las actividades.

A la vez los principales núcleos fabriles localizados en el conurbano de las ciudades argentinas más pobladas, soportan la avalancha importadora de bienes, desde China y Brasil.

Ahí reside uno de los principales desafíos económicos de la administración de Javier Milei, que no anunció medidas ni acciones para la reconversión de esas producciones, ahogadas por la competencia externa en volumen y en precios.

Sin una transformación, las fábricas de la industria sustitutiva de importaciones afrontan una crisis profunda, que se traduce en cierre de establecimientos y en la pérdida de empleos formales.

Es inimaginable el traslado de grandes masas de trabajadores hacia la zona cordillerana o a la Pampa Húmeda, donde se observan los mejores indicadores en nivel de actividad y demanda laboral.

Es válido volver a enfatizar que el Gobierno nacional debe impulsar acciones de estímulo a la reconversión de los “sectores perdedores” del actual modelo. Ese desafío no puede ser minimizado por los funcionarios.

En otro sentido, la estabilidad macroeconómica y un tipo de cambio previsible alientan los récords que se registran en el comercio exterior.

El saldo entre exportaciones e importaciones puede alcanzar en 2026 más de U$S 10 mil millones, según proyecciones de actores sectoriales.

La existencia de una economía dual puede conducir al rechazo de los afectados por la apertura, con su impacto en el desarrollo económico.

El Gobierno nacional posee los instrumentos para alentar la transformación de las actividades golpeadas por la mayor apertura al comercio internacional.

En el otro sentido, la estabilidad en los instrumentos legales y en las políticas macro, que ratificaron las autoridades, puede conducir a una explosión productiva que la sociedad anhela desde hace décadas.