Actividad productiva. El costoso nuevo perfil de la industria argentina

La reconversión industrial y la estabilidad económica son claves para revitalizar un modelo productivo golpeado por la apertura y la tecnología.

03 de julio de 2026 a las 12:01 a. m.
El costoso nuevo perfil de la industria argentina
Industria automotriz

La estadística muestra desde hace 30 meses una caída en la producción de la industria, salvo contadas excepciones, al tiempo que se observa una pérdida en el empleo fabril.

El retroceso es visible en una industria que creció en un modelo económico cerrado a las importaciones y concebido como sustitución de bienes que se producían en el exterior.

Ese esquema, que suponía desarrollar la inventiva y el trabajo local, fue alentado por distintas administraciones; en especial, las vinculadas con el peronismo.

El crecimiento de la conectividad y de la tecnología destrozaron ese esquema, ante la aparición de bienes y servicios producidos en el mundo a menores costos.

Ese dilema se acentuó con la llegada de Javier Milei, debido a la eliminación de numerosos aranceles y de trabas que impedían el ingreso de productos importados.

La crisis golpeó a la industria basada en el modelo de “sustitución de importaciones”, con fuerte impacto en los conurbanos de las grandes ciudades.

La crisis también golpea a Córdoba, que, además, soporta el retroceso de las industrias automotriz y de autopartes, por la eliminación de modelos, la retracción del mercado interno, y la fuerte competencia de modelos fabricados en China y en Brasil.

En líneas generales, la producción se redujo 30% en las terminales radicadas en Córdoba, tales los casos de Renault, Stellantis, Iveco y Volkswagen.

La fabricación de nuevos modelos recién podría despegar en este semestre, a cuentagotas, dados los factores mencionados, como menores ventas, crédito escaso y competencia externa.

El Gobierno provincial llevó adelante distintos planes de promoción industrial y la radicación de parques fabriles, que incluyeron una menor carga impositiva y promoción del empleo.

El despegue de la actividad requiere, además de la estabilidad macroeconómica y cierta previsión en el tipo de cambio, transformaciones de fondo en los regímenes impositivos y laborales.

A esas necesidades se agregan las de infraestructura, para facilitar la logística interna, y de modernización de puertos y áreas de embarque, para alentar el comercio exterior.

El cordón industrial cordobés tiene a su favor las instalaciones y la capacidad de una mano de obra forjada durante años.

A ello se suman las terminales y los autopartistas, que podrían convertir a Córdoba en un centro de producción de pick-ups, los vehículos más demandados para la exportación.

La reconversión de las industrias radicadas en la provincia para asistir a las industrias mineras y del petróleo, que son los sectores “ganadores” del actual modelo, llevará tiempo.

La nueva dinámica de gestión a partir de la asunción de Diego Santilli como jefe de Gabinete de Ministros de la Nación puede ayudar a armonizar los intereses de las distintas actividades y de las necesidades de las provincias.

La posibilidad de dejar liberada esa tarea al mercado puede significar, en el corto plazo, una profundización de la crisis para los sectores “perdedores”, con un alto costo social.