Salud. Alerta por tuberculosis en una cárcel

Cinco presos alojados en la cárcel de Cruz del Eje se contagiaron de la enfermedad, lo que activó los controles sanitarios para evitar una propagación; visitas bajo sospecha.

13 de mayo de 2026 a las 12:01 a. m.
Alerta por tuberculosis en una cárcel
Complejo Carcelario Nº 2 “Adjutor Andrés Abregú” de Cruz del Eje.

El Complejo Penitenciario Nº 2 Adjutor Andrés Abregú –más conocido como la cárcel de Cruz del Eje–, ubicado al noroeste de la provincia de Córdoba, encendió una primera luz de alerta sanitaria: se detectaron cinco casos de internos con tuberculosis, una enfermedad infecciosa muy contagiosa que afecta principalmente los pulmones, aunque puede dañar también otras partes del organismo.

Existen reportes epidemiológicos que dan cuenta de casos positivos en otras regiones de la Argentina, además de brotes a escala mundial.

Si bien las autoridades del Servicio Penitenciario de Córdoba tomaron las medidas conducentes a preservar la salud de los reclusos infectados, y también para evitar una eventual propagación interna, la preocupación se agudizó ante la sospecha de que el contagio inicial se produjo desde el exterior del penal. Es decir, de parte de una visita, por mencionar los contactos más frecuentes.

En tal sentido, no es de extrañar que la bacteria circule en zonas que deben ser monitoreadas; no sólo en los hogares, sino también en dependencias públicas de concurrencia masiva y en las escuelas. Sin omitir, claro está, las cárceles de todo el territorio provincial, con mayor determinación la de Cruz del Eje, dados los antecedentes inmediatos de cinco presos con positivo de la enfermedad y uno en estado de evaluación.

Desde otra mirada, cualquier análisis sobre la situación sanitaria en la Argentina no puede pasar por alto un factor determinante: mientras se constatan personas de toda edad con patologías que se creían bajo control o erradicadas –entre las que se anotan tos convulsa, sarampión, mal de Chagas y la propia tuberculosis–, el Gobierno nacional dispuso otro severo ajuste que golpea la salud pública.

Las podas presupuestarias eran sin duda indispensables en muchos ámbitos, pero no en áreas de alta sensibilidad, ya que ello deja traslucir un menosprecio por la atención sanitaria de la población, sobre todo de los sectores más empobrecidos.

Respecto de la tuberculosis que llegó a una cárcel superpoblada de internos (con los riesgos que ello implica), hay que recordar que, en marzo pasado, el Boletín Epidemiológico Nacional advirtió sobre un incremento en el país del 30% de casos en relación con años anteriores. En cifras concretas, 17.700 positivos reportados en 2025, frente a los 13.772 registrados entre 2020 y 2024. Un aumento considerable que no aconseja distraer prioridades, si se tienen en cuenta los tiempos invernales y la proliferación de enfermedades respiratorias que afectan con frecuencia a menores, a embarazadas y a adultos mayores.

Todo ello sin olvidar el deber ciudadano de completar el calendario anual de vacunación, ni el compromiso del Estado con la salud pública.