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Actuar contra el maltrato infantil

Tres niños asesinados en algo más de un mes en la provincia de Córdoba constituyen un horror. Y el Estado en su conjunto no puede mirar para otro lado.

08 de junio de 2022 a las 12:01 a. m.
Actuar contra el maltrato infantil
Maltrato infantil en Córdoba. (Policía)

La violencia o el maltrato infantil no pueden ser descriptos de otra forma que como un acto abominable, ejercido por adultos en sus distintas formas. Una desgracia que recorre el mundo y que aún no fue erradicada, pese a las campañas lanzadas para proteger la integridad de niños y niñas.

La referencia a los “adultos” no sólo implica una imputación a un núcleo familiar determinado o a los implacables explotadores laborales de niños, niñas y adolescentes. Es, en verdad, un mensaje a los gobiernos y a los líderes políticos a escala global, que poco hacen para frenar una de las más deleznables violaciones a los derechos humanos.

Con todo, el fenómeno adquiere dimensiones de horror cuando el maltrato lleva a la muerte de una criatura. Al respecto, el pasado lunes publicamos un artículo que detalla que en algo más de un mes se registraron tres asesinatos de niños en el interior de la provincia de Córdoba.

El hecho más reciente y de enorme repercusión pública tuvo lugar en Villa María, en perjuicio de un bebé de apenas 4 meses. Para la Justicia, la criatura fue víctima de golpizas de parte de sus padres, quienes quedaron detenidos e imputados por presunto homicidio agravado por el vínculo. Una carga procesal que, en caso de condena, determina la pena de prisión perpetua.

También se menciona el horror vivido a comienzos de mayo en la localidad de Morteros, al noroeste de la provincia, cuando un hombre ultimó a su expareja y al hijo de ambos, de sólo 4 años, y luego se quitó la vida. Además, se enumera la tragedia ocurrida el 18 de mayo en la localidad de La Paz, en el Valle de Traslasierra, donde una madre mató a su hija de 6 años.

Es difícil examinar de manera minuciosa la conducta y el estado de desquicio de una persona para dilucidar semejante determinación. Sin embargo, hay antecedentes que llaman a la reflexión. Por caso, se conoció que la madre homicida de la localidad de La Paz había estado bajo tratamiento psiquiátrico.

Los conflictos intrafamiliares de diverso origen social y los arrebatos virulentos de sujetos que no superaron la crisis de una separación de pareja pueden sumar indicios para develar la barbarie.

Ahora bien: con precedentes y denuncias de violencia probada en el ámbito matrimonial o en el núcleo hogareño, ¿no es factible hacer un seguimiento continuo de cada situación, y más aún en los contextos donde hay niños en riesgo? Un rol que debe tener a la Justicia como soporte principal.

Los tres desenlaces mencionados son apenas una parte de los dramas que laceran la conciencia, en el marco de la crisis social que golpea a gran parte de la comunidad en todo el territorio nacional.

Como bien señala la crónica, tres niños asesinados en algo más de un mes en Córdoba constituyen un horror. Y el Estado en su conjunto no puede mirar para otro lado.